Trihalometanos y cáncer de vejiga, polémica entorno al agua potable

Trihalometanos y cáncer de vejiga, polémica entorno al agua potable

trihalometanos

Un estudio reciente, liderado por ISGlobal, sobre la relación causal entre la presencia de trihalometanos en el agua potable y las tasas de cáncer de vejiga en 26 países de la UE ha desatado alarma en los medios sobre la seguridad del agua del grifo. El mensaje alarmista se ha lanzado sin tener en cuenta las limitaciones científicas del estudio, basado principalmente en una encuesta, cuyos resultados no son concluyentes y deberían ser contrastados.

 

"Más de 6.500 casos anuales de cáncer de vejiga ­en Europa pueden ser atribuibles a la exposición a trihalometanos (THM) en el agua potable, lo que representa cerca del 5% del total de casos europeos de cáncer de vejiga" es uno de los mensajes que han aparecido en los medios tras la publicación en Environmental Health Perspectives del estudio Trihalomethanes in Drinking Water and Bladder Cancer Burden in the European Union, liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

En este trabajo, se han recopilado datos representativos a nivel nacional sobre la concentración de trihalometanos en el agua del grifo, red de distribución o planta de tratamiento en 26 países de la UE. Esta información se obtuvo mediante un cuestionario enviado a entidades responsables de la calidad del agua municipal y se  complementó con otras fuentes de información, como informes o literatura científica.

Y, por otra parte, se estimaron los casos de cáncer de vejiga atribuibles a los trihalometanos presentes en el agua potable mediante un cálculo estadístico, que relaciona los niveles medios de trihalometanos en el agua potable con la información internacional disponible sobre las tasas de incidencia de éste tipo de cáncer en cada país.

Como los propios autores escriben "Una suposición subyacente de este estudio de investigación es la relación causal entre los THM y el cáncer de vejiga", una relación para la que existen todavía muchas incertidumbres.

Un riesgo multifactorial

Los subproductos de la desinfección (SPDs) del agua con biocidas oxidantes se han asociado a efectos dañinos sobre la salud y el medioambiente, y algunos son sospechosos de ser carcinógenos o mutágenos, por ejemplo, el cloroformo, los metanos halogenados o el bromato.

Sin embargo, la Agencia Europea para las Sustancias Químicas (ECHA) afirma en su documento de 2017 Guidance on Disinfection By-Products, que el principal problema para la evaluación del riesgo de los SPD, de los que los trihalometanos son sólo una parte,  es la gran cantidad de estas sustancias que se pueden formar dependiendo de muchas variables. En el agua de consumo, que es el área donde, según la ECHA, se ha realizado más investigación, se han identificado más de 600 SPDs, pero se considera que más del 50% de los compuestos orgánicos halogenados que se forman durante la desinfección del agua con este tipo de biocidas siguen sin estar identificados. Y para muchos de los que estan identificados, la información toxicológica es muy limitada.

Es decir, que una estimación teórica y generalizada de la relación causa efecto entre los THMs (cloroformo, bromodiclorometano, dibromoclorometano y bromoformo) tomados como indicador de los SPDs y el cáncer de vejiga puede diferir de la realidad, ya que, aunque existen estudios que, por ejemplo, relacionan una mayor incidencia del cáncer de vejiga en usuarios habituales de piscinas a largo plazo, existen lagunas de conocimiento científico sobre el mecanismo de acción y las dosis por las que los trihalometanos pueden producir cáncer de vejiga.

En el mismo documento de la ECHA, que es una  guía para la evaluación del riesgo de los SPDs formados en el uso de biocidas oxidantes, como el cloro o el bromo, para la desinfección del agua, la Agencia identifica la desinfección del agua de piscinas como la casuística más relevante para la evaluación del riesgo humano a los SPDs presentes en el agua, que debe incluir las vias de exposición por ingestión, dérmica y por inhalación.

En la evaluación del riesgo en piscinas, la ECHA establece unos SPDs marcadores relevantes, que son: trihalometanos, bromato, clorito y clorato, ácidos haloacéticos, haloaldehídos, haloacetonitrilos y haloaminas.

Límites máximos admisibles 

La legislación europea, Directiva 98/83/CE y Directiva (UE) 1787/2915, traspuesta por el RD 140/2003 a la legislación nacional, establece  el límite máximo admisible de 100 µg/l (microgramos por litro) para los trihalometanos en las aguas de consumo. Un valor que se mantiene en el borrador de la nueva Directiva Europea de Aguas de Consumo y que ha sido reconfirmado en base a las recomendaciones de los expertos de la OMS.

Ante la publicación del estudio de ISGlobal, la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS) ha emitido un comunicado en el que expone que las aguas de consumo suministradas en España, en su condición de Aptas, cumplen con la normativa vigente y con los valores máximos admisibles de cada uno de los compuestos a controlar en las aguas.

En el estudio de ISGlobal se presentan datos sobre niveles promedio de trihalometanos totales en el agua potable en los países de la Unión Europea entre 2005 y 2018,  y en ellos España destaca por tener uno de los niveles anuales medios de trihalometanos en el agua potable (μg/L) más altos de la UE y uno de los porcentajes más altos (10,9%) de casos de cáncer de vejiga atribuibles a los niveles de THM.

Trihalometanos y cáncer de vejiga

Según datos de la AEAS en el año 2018 el valor medio obtenido a nivel nacional fue de 27,35 µg/l (casi cuatro veces inferior al valor paramétrico referenciado), sobre 48.286 controles efectuados anualmente.  Es posible que durante el año haya variaciones en determinados períodos y zonas debido a factores ambientales.

Ante el mapa del estudio,  estaría bien hacer públicos los datos que dan origen a estas conclusiones del estudio. Es decir, en qué municipios y contextos las mediciones de trihalometanos en el agua potable de la red de abastecimiento en España contribuyen a estos elevados porcentajes de casos de cáncer de vejiga teóricamente atribuibles a los THM. O preguntarse qué están haciendo los países con valores más bajos de estos contaminantes para que ello sea así.

Sin duda los trihalometanos representan un potencial problema de salud pública y las autoridades deben esforzarse en controlar y mantener los niveles de seguridad de estas sustancias en el agua potable sin comprometer su seguridad microbiológica. Y también es deseable, como apuntan los autores del estudio, que los datos sobre la presencia de estos contaminantes en las redes de agua potable sean fácilmente accesibles.

Pero los titulares que se han generado a partir del estudio de ISGlobal pueden crear confusión entre los consumidores. La propia Cristina Villanueva, jefa del programa de Contaminación del Agua de ISGlobal y co-autora del estudio, afirma en una entrevista que "el agua del grifo debe cumplir una normativa estricta y podemos, por tanto, beberla con una cierta tranquilidad". 

 

 

 

 

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