¿Cómo se evalúa la efectividad de un rodenticida?

¿Cómo se evalúa la efectividad de un rodenticida?

rodenticidas

Los rodenticidas son productos de uso generalizado entre los profesionales del control de plagas para controlar poblaciones de ratas y ratones. Pero antes de llegar al mercado, estos productos deben demostrar su efectividad, según los principios establecidos en el Reglamento de Biocidas, para poder ser autorizados y comercializados en la UE.

 

¿Cómo se evalúa la efectividad de un rodenticida?

rodenticidasAdemás de que existan posibilidades de utilizarlos con seguridad, otra premisa necesaria para la autorización y comercialización de los productos rodenticidas en la UE es que sean suficientemente efectivos, de acuerdo a los principios que establece el Reglamento 528/2012 sobre Biocidas.

Pero, ¿cómo se evalua la eficacia de los rodenticidas?

Un nuevo documento publicado por la ECHA recoge directrices para evaluar la eficacia de los rodenticidas durante los procesos de autorización de estos productos, utilizados predominantemente para el control del ratón doméstico (Mus musculus), la rata marrón (Rattus norvegicus) y la rata negra (Rattus rattus).

Para todos los tipos de rodenticidas, la eficacia debe demostrarse en un ensayo de laboratorio y en un ensayo de campo, o, de modo alternativo, en un ensayo de semi-campo (simula condiciones de campo pero en laboratorio) y un ensayo de campo, para cada organismo al que va dirigido el producto. Los resultados positivos obtenidos en los estudios de laboratorio no pueden compensar en ningún caso los resultados negativos en ensayos de campo y semi-campo .

En general, los productos rodenticidas se consideran suficientemente efectivos si con su uso se pueden obtener los siguientes resultados:

  • En las pruebas de laboratorio y semi-campo: una mortalidad igual o mayor al 90% dentro de un marco temporal pertinente
  • En las pruebas de campo: el monitoreo de la población de prueba debe mostrar una disminución igual o mayor al 90% de la población

Sin embargo, las autorizaciones se realizan teniendo en cuenta el uso específico del producto y la especie diana específica a tratar, y las pruebas de eficacia deben realizarse para cada uno de los casos posibles. Por ejemplo, un producto rodenticida que se comercializa para controlar ratas en alcantarillas, debe haberse probado contra la especie Rattus norvegicus con cebos especialmente tratados para resistir la humedad.

Esto es debido a que la biología, el comportamiento y la susceptibilidad de las especies diana, incluso dentro de un mismo grupo taxonómico, puede variar considerablemente. Por ejemplo, la rata marrón (Rattus norvegicus) es más sensible a los anticoagulantes que la rata negra (Rattus rattus), que, además, tiene un comportamiento más neofóbico que la marrón y será menos probable que acepte los cebos.

Los cebos rodenticidas

En relación a los productos rodenticidas en forma de cebo, los más utilizados en el control de plagas, en los estudios de laboratorio se recomienda realizar pruebas de preferencia del cebo con la sustancia activa frente a otro alimento no tóxico, y no solamente estudiar la mortalidad.   

Este tipo de pruebas, que es preferible realizar con animales salvajes, determina la palatabilidad del producto para la especie diana. La cantidad de cebo consumido o la mortalidad de los roedores es una indicación de que el cebo es suficientemente apetecible para que se ingiera en una dosis letal. Además, si estas pruebas se realizan con productos frescos y envejecidos, proporcionan información necesaria sobre la eficacia del producto después de un largo período de almacenamiento.

Una vez que se ha confirmado la eficacia y la palatibilidad del rodenticida en pruebas de laboratorio, o de semi-campo, se realizan los ensayos de campo. Para ello, se escogen lugares representativos de la gama de sitios donde se va a utilizar el rodenticida (interior/exterior edificios, vertederos, alcantarillas, áreas abiertas, etc) y que deben estar infestados con un número suficiente de roedores para que la eficacia del producto pueda demostrarse claramente. Las pruebas se realizan siguiendo protocolos, según el modo de acción del producto (acción rápida o lenta, etc).

Finalmente, la actividad de los roedores, el consumo de cebos y la mortalidad en el sitio del ensayo debe determinarse antes y después de los tratamientos, usando al menos dos técnicas estándar.

En base a estos ensayos, los cebos rodenticidas se consideran suficientemente efectivos si se consiguen los siguientes resultados:

  • En pruebas de preferencia del cebo frente a otros alimentos, en ensayos de semi-campo y en ensayos en alcantarilla: la mortalidad debe ser mayor o igual al 90% y el porcentaje de cebo ingerido debe ser, normalmente, igual o mayor que el 20%.
  • En los ensayos de campo: la cantidad de cebo ingerido después del tratamiento debe reducirse, al menos, en un 90% en comparación con el nivel de consumo de cebo antes del tratamiento.

 

 

Fuente: Transitional Guidance on Efficacy Assessment for Product Type 14 Rodenticides, ECHA, 2016

Imagen: Flickr

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