Gaviotas en Barcelona, monitorización de un ave plaga con potencial zoonótico

Gaviotas en Barcelona, monitorización de un ave plaga con potencial zoonótico

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La gaviota patiamarilla (Larus michahellis) abunda en la ciudad de Barcelona, donde está considerada como especie plaga y se la ha relacionado con la epidemiologia de determinadas zoonosis. El proyecto BCN-Gulls  las estudia desde 2018 para conocer su impacto sobre la salud pública de los ciudadanos, y en el marco de este proyecto se acaba de publicar nueva información sobre la ecología de la alimentación de estas aves en la ciudad.

 

La gaviota patiamarilla (Larus michahellis) es una de las aves salvajes más grandes y comunes que habita en Barcelona, podemos oirla y verla en cualquier zona del entramado urbano, formando parte de la biodiversidad y compartiendo el espacio con los ciudadanos.

También es una de las especies de aves consideradas plaga en la ciudad,  por lo que, junto a las palomas y las cotorras, está incluida en los programas de vigilancia (poblacional/sanitaria) y control de aves salvajes urbanas de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB).

La proliferación de Larus michahellis en Barcelona está relacionada con su capacidad de adaptarse a los ecosistemas urbanos mediante sus hábitos de depredador oportunista. La actividad humana le ofrece entornos muy favorables para alimentarse, anidar, colonizar espacios y aumentar el tamaño de las poblaciones.

Además de controlar la densidad poblacional, en el caso de la gaviota patiamarilla es relevante también el estudio de su papel en la epidemiologia de las enfermedades infecciosas. Un estudio realizado en Barcelona en 2017 reveló que las gaviotas de la ciudad excretan un alto porcentaje de bacterias E.coli resistentes a los antibióticos, contribuyendo a la expansión de este grave problema de salud pública. Este fenómeno facilita además la propagación de patógenos entre la vida silvestre y los humanos.

Hábitos de forrajeo y dispersión de patógenos

En el 2018 se inició el proyecto BCN-Gulls con el objetivo de estudiar el impacto de la gaviota patiamarilla sobre la salud pública en la ciudad de Barcelona, como base para una adecuada gestión de la especie en la ciudad.

En este proyecto se está investigando la ecología espacial, el uso del hábitat y los hábitos tróficos de la población urbana de Larus michahellis en Barcelona, para entender, entre otros, cómo estos aspectos relacionados con el forrajeo pueden afectar a su carga y dispersión de patógenos (bacterias y virus). Para ello, se están combinando programas de marcado individual, rastreo con tecnología GPS y análisis de la dieta de estos animales.

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En este contexto, investigadores participantes en el proyecto acaban de publicar el artículo Adapting to urban ecosystems: unravelling the foraging ecology of an opportunistic predator living in citiesque recoge datos del trabajo de campo realizado entre mayo y junio de 2018 , durante la temporada de cría de las gaviotas.

De esta publicación sorprenden especialmente los resultados obtenidos al analizar el contenido estomacal de 101 polluelos de Larus michahellis distribuidos  por toda el área urbana de Barcelona. Contrariamente a lo que se podría esperar de un ave que explota principalmente los hábitats urbanos y las instalaciones relacionadas con los humanos cerca de la ciudad, la dependencia de la alimentación humana o la ingesta de basura representa un porcentaje bajo de su dieta. En base a los restos hallados en los polluelos, las gaviotas de Barcelona se alimentan mayoritariamente de recursos aviares, principalmente palomas urbanas (Columba livia) y cotorras (Myiopsitta monachus).

Esto sugiere que las gaviotas de patas amarillas podrían estar actuando como un depredador natural de estas dos problemáticas especies de aves. Un aspecto que podría considerarse positivo para ayudar a mantener el equilibrio de las poblaciones, sin embargo el estudio destaca que el consumo de cotorras y palomas expone a las gaviotas a los patógenos que pueden portar estas aves, como Salmonella spp., Campylobacter spp. y Escherichia coli. Esto podría explicar el origen de la frecuente presencia de algunos patógenos portados por las gaviotas, que podrían transmitirse a los humanos.

Además de aves urbanas (72.28%) , en la dieta de las gaviotas se observaron especies de hábitats marinos demersales, principalmente la boga (Boops boops) (49.51%), mamíferos (30.69%), especies de hábitats marinos pelágicos (9.90%), invertebrados terrestres (10.89),  y basura humana (6.93). 

El bajo porcentaje de consumo de basura constatado contrasta con resultados de estudios previos realizados en áreas cercanas a  Barcelona durante los años noventa, que indicaban que la gaviota patiamarilla explotaba en aquel momento extensivamente los basureros. Probablemente, algunas de las medidas de gestión de vertederos, como la reducción en el número de vertederos o medidas para impedir el acceso de la vida silvestre a estas instalaciones,  llevadas a cabo durante las últimas décadas en el área metropolitana de Barcelona, han reducido la accesibilidad de este recurso subsidiario para la gaviota patiamarilla relacionado con el ser humano .

Gaviotas en Barcelona, un ave plaga con potencial zoonótico

Es de destacar que la mitad de los estómagos analizados contenian trozos de plástico. Dada la alta presencia de plásticos detectados, probablemente presentes ya en el estómago de peces marinos posteriormente consumidos por las gaviotas, y el potencial que la ingestión de plástico tiene de provocar efectos perjudiciales en las aves marinas, los investigadores consideran necesario evaluar la magnitud de los efectos de los plásticos en las gaviotas.

A nivel epidemiológico, el estudio resalta que el alto consumo de aves terrestres sugiere que las gaviotas patiamarillas pueden adquirir patógenos más propios de otras especies, presentando nuevos escenarios epidemiológicos para la transmisión, dispersión y propagación de gérmenes a los humanos. Este importante aspecto se evaluará en detalle en futuras investigaciones.

 

Fuente: BCN-Gulls

 

 

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