Portacebos para el control de roedores, ¿porqué deben estar etiquetados correctamente?

Portacebos para el control de roedores, ¿porqué deben estar etiquetados correctamente?

control plagas

Las estaciones portacebos para el control de roedores son herramientas esenciales en la aplicación de rodenticidas en muchas circunstancias. Los portacebos alargan la vida útil del producto y aportan seguridad para personas, animales y el medio ambiente. Para esto último, es importante no olvidar etiquetarlos correctamente.


 

Estaciones portacebo para el control de roedores

Los portacebos resistentes a la manipulación son herramientas esenciales para el control de roedores sinantrópicos, ya que aportan seguridad en el uso de los rodenticidas y alargan la vida útil de estos productos biocidas.

¿Porqué utilizar portacebos?

Los portacebos resistentes a la manipulación tienen diversos objetivos.  Uno de ellos es la seguridad. Dado que los rodenticidas contienen sustancias tóxicas, el portacebos está diseñado para que el cebo se mantenga seguro, cerrado sin que pueda ser manipulado y  minimizar así el riesgo de intoxicaciones accidentales en personas (especialmente niños), mascotas y especies no diana. Las características de lo que se considera un portacebos "resistente a la manipulación" y de los diferentes tipos y usos permitidos de estos artefactos están definidas en el documento CONCEPT OF TAMPER-RESISTANT BAIT STATIONS de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la CE.

Otra función de los portacebos es proteger al rodenticida frente a factores ambientales adversos, como la lluvia o la humedad, que pueden menguar su poder de atracción y palatabilidad. Contribuyen así a ampliar la vida útil del producto. También evitan o minimizan el derrame del rodenticida en el medio ambiente 

portacebos

¿Cómo utilizarlos?

Las indicaciones de uso de los portacebos las podemos encontrar en las fichas de inscripción de cada producto en el Registro Oficial de Biocidas del Ministerio de Sanidad, según la sección 5.3. "Datos sobre los efectos directos o indirectos probables, instrucciones de primeros auxilios y medidas de emergencias para la protección del medio ambiente”

Comúnmente se indica que los portacebos se deben colocar cerca de los lugares donde se ha observado actividad de roedores (zonas de paso, sitios de anidación, cebaderos, agujeros, madrigueras…), pero NO en ubicaciones de sistemas de drenaje de agua donde el cebo pueda entrar en contacto con el agua.

El portacebos debe estar situado fuera del alcance de los niños, mascotas y otros animales a los que no va destinado el producto, y cuando sea posible, debe estar fijado al suelo o a otras estructuras. Y, los cebos colocados en el interior, deben estar asegurados para evitar que sean arrastrados fuera del portacebos.

Los portacebos NO se deben aplicar en áreas donde el rodenticida pueda entrar en contacto con alimentos o piensos, bebidas, utensilios de cocina o superficies de procesado de alimentos.

Al final de los tratamientos se deben retirar los portacebos y el cebo sobrante.

portacebos

¿Cómo etiquetarlos?

Para utilizarlos con seguridad, los portacebos deben estar claramente etiquetados. La etiqueta es la herramienta para comunicar información clave para prevenir accidentes y para reaccionar de forma eficiente en caso de intoxicación.

La información que debe constar en la etiqueta del portacebo está detallada en las especificaciones de la inscripción en el Registro Oficial de Biocidas de cada producto. 

En general, en la etiqueta debe constar la siguiente información:

  • no mover o abrir
  • contiene un rodenticida
  • nombre del producto o número de autorización
  • sustancia(s) activa(s)
  • en caso de accidente, llame al SERVICIO DE INFORMACIÓN TOXICOLOGICA (Teléfono 91 562 04 20) 
  • peligroso para la fauna salvaje 
  • eliminar los portacebos, al final de su vida útil, a través de un gestor de residuos peligrosos autorizado, de acuerdo con la normativa vigente.

Y, por ejemplo, en el caso de los rodenticidas anticoagulantes debe indicarse además:

  • Recomendaciones para casos de intoxicación o accidente: Este producto contiene una sustancia anticoagulante. En caso de ingestión, los síntomas pueden hacerse evidentes hasta en un plazo de 72 horas. Las manifestaciones clínicas pueden incluir sangrado de nariz y encías. En casos severos, puede haber moratones y presencia de sangre en heces u orina.
  • Antídoto: vitamina K1 administrada únicamente por personal médico/veterinario
  • En caso de:
    - Exposición dermal, lavar la piel con agua y a continuación con agua y jabón.
    - Exposición ocular, compruebe siempre la presencia de lentes de contacto y retire las, enjuagar los ojos con líquido para enjuagar los ojos o agua, mantener los ojos abiertos al menos 10 minutos.
    - Exposición oral, enjuagar la boca cuidadosamente con agua. No administrar nada por vía oral a una persona inconsciente. No provocar el vómito. Si se ingiere, busque consejo médico, mantenga a mano la etiqueta o el envase y consulte al SERVICIO DE INFORMACIÓN TOXICOLOGICA (Teléfono 91 562 04 20).
    Contacte con un veterinario en caso de que lo ingiera una mascota.

Aunque no se establecen especificaciones sobre la forma de la etiqueta o de la rotulación, la idea es que sea claramente visible a distancia la advertencia de peligro para que nadie toque o mueva el portacebo.

A parte de las indicaciones mencionadas arriba, en la etiqueta normalmente debería constar también un número para identificar el portacebo (número de punto de control), un calendario de inspecciones y si procede los pictogramas de peligro para indicar de forma gráfica el nivel de riesgo del rodenticida.

 

Fuentes: 

CIRCABC

Ministerio Sanidad

 

 

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