La ciguatera, un riesgo alimentario emergente en la UE

La ciguatera, un riesgo alimentario emergente en la UE

seguridad alimentaria

La intoxicación alimentaria por ciguatoxinas, que se transmite por el consumo de pescado contaminado con estas toxinas naturales producidas por microalgas del género Gambierdiscus, está considerada por la EFSA como un riesgo emergente en la UE. El aumento de las temperaturas parece estar propiciando la expansión geográfica de estas algas, que entre 2012 y 2017 provocaron más de 150 casos de ciguatera en España, Portugal y Alemania.

 

La intoxicación alimentaria conocida como ciguatera (CFP, Ciguatera Fish Poisoning) es endémica en regiones tropicales y subtropicales del mundo. Sin embargo, se producen brotes autóctonos aislados esporádicos en zonas de Europa.

Se piensa que el cambio climático, el incremento de tormentas y el aumento de la temperatura de la superficie del mar están relacionados directamente en la distribución y proliferación de este nuevo riesgo emergente en la seguridad alimentaria dentro de la UE.

Las ciguatoxinas (CTX) y sus precursores son producidos por algas microscópicas, conocidas como dinoflagelados, del género Gambierdiscus, que viven unidos a algas, corales y otros sustratos en el fondo de aguas tropicales y subtropicales costeras o poco profundas.

Los peces oceánicos cuya nutrición se situa en redes alimentarias de aguas de mar abierto, son menos susceptibles a la acumulación de ciguatoxinas, que afectan en mayor medida a especies costeras.

Dentro de la cadena trófica, las ciguatoxinas se transfieren y metabolizan a través de la red alimentaria, ya que las células de Gambierdiscus son ingeridas por peces herbívoros, que luego son consumidos por peces piscívoros, que finalmente son consumidos por humanos.

La ciguatera, un riesgo alimentario emergente en la UE

Riesgos microbiológicos

La intoxicación en humanos se produce a ingerir pescado contaminado con ciguatoxinas, cuya presencia no puede evitarse mediante ningún método particular de almacenamiento, preparación o cocción. Las ciguatoxinas, que no tienen olor, color ni sabor, son resistentes al calor y a los ácidos, y permanecen estables durante al menos seis meses a temperaturas de congelación comerciales. Por lo que la prevención y control de la ciguatera requiere de un enfoque multidisciplinario.

Actualmente, el Reglamento  (CE) 2073/2005, relativo a los criterios microbiológicos aplicables a los productos alimenticios, no establece límites microbiológicos para garantizar  la seguridad en los alimentos susceptibles de ser contaminados con ciguatoxinas. Pero, dado que en 2017 el Comité Codex FAO/OMS de Contaminantes alimentarios tuvo el mandato de establecer niveles máximos de ciguatoxinas en los alimentos para garantizar la seguridad alimentaria y desarrollar medidas para reducir la contaminación de alimentos por estas toxinas, actualmente se está trabajando en este tema.

Un grupo de expertos europeos del proyecto EuroCigua “Caracterización del Riesgo de la intoxicación de Ciguatera en Europa”, coordinado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN),  junto a, entre otros, expertos del CODEX, están llevando a cabo una evaluación exhaustiva del riesgo, que se espera que sea publicada a finales de 2019.

Proyecto EuroCigua

El proyecto EuroCigua , que tiene como objetivo principal determinar el riesgo de intoxicación alimentaria por ciguatera en los países europeos, se está desarrollando durante cuatro años (2016-2020) con la colaboración de un equipo multidisciplinar de expertos internacionales en el campo de las ciguatoxinas. 

Con el proyecto se busca determinar la incidencia de la ciguatera en Europa y las características epidemiológicas de los casos, evaluar la presencia de ciguatoxinas en los peces y el fitoplancton (dinoflagelados Gambierdiscus spp.) en Europa, asi como de desarrollar y validar métodos para la detección, cuantificación y confirmación de la presencia de especímenes contaminados con ciguatoxinas. 

Los objetivos principales son determinar la incidencia de ciguatera en Europa y las características epidemiológicas de los casos, evaluar la presencia de ciguatoxina en peces y fitoplancton (dinoflagelados Gambierdiscus spp.) En Europa, y desarrollar y validar métodos para la detección, cuantificación y confirmación de la presencia de especímenes contaminados con ciguatoxina.

Estudios epidemiológicos

Los consumidores que ingieren pescado contaminado con ciguatoxinas pueden sufrir una variedad de síntomas que incluyen efectos gastrointestinales, cardiovasculares y neurológicos, que en algunas personas pueden persistir durante años después de la intoxicación. Se estima que menos del 10% de los casos reales son notificados, y que en general, el diagnóstico y la notificación insuficiente dificultan conocer la verdadera incidencia.

En el marco del proyecto EuroCigua se ha desarrollado un protocolo de vigilancia epidemiológica para la ciguatera en la UE. Desde 2012 hasta 2017, se han notificado un total de 151 casos de 19 brotes de ciguatera en España (Islas Canarias), Portugal y Alemania, mientras que la recopilación de datos epidemiológicos de otros países europeos todavía está en curso.

La ciguatera, un riesgo alimentario emergente en la UE

Gambierdiscus spp. en aguas europeas

Expertos de EuroCigua han realizado también muestreos de microalgas en las zonas de la Macaronesia (Islas Canarias y Madeira) y en el área mediterránea (Chipre, Creta y Baleares) para el aislamiento de especies productoras de ciguatoxinas de los géneros Gambierdiscus y Fukuyoa .

Tras realizar una evaluación taxonómica y morfológica, asi como un estudio de genética molecular, se observó la presencia de especies de Gambierdiscus en todas las islas.

Además, en las Islas Canarias se analizaron 349 muestras de peces, de los que un 9,7% (34 muestras) dieron positivo a las ciguatoxinas. De estas, un 35% presentó un nivel bajo de toxicidad.

 

Fuentes: EuroCigua y Elika

 

 

Compartir notícia: