
La transición hacia tecnologías energéticas más sostenibles puede introducir nuevos escenarios de riesgo para la legionelosis si no se integran adecuadamente criterios de sanidad ambiental en el diseño, operación y mantenimiento de las instalaciones. Un brote de legionelosis en Estrasburgo relacionado con una caldera de biomasa es un ejemplo de ello.
Brotes de legionelosis: nuevas fuentes potenciales
Identificar el origen de los brotes comunitarios de legionelosis es esencial para proteger la salud pública. A medida que se aprende más sobre la bacteria Legionella y las condiciones que favorecen su crecimiento y diseminación, la normativa y las prácticas de control de la legionelosis siguen evolucionando. Por ejemplo, con la identificación de nuevas instalaciones de riesgo.
Muchas instalaciones históricamente no contempladas se han ido identificado como susceptibles de dispersar Legionella spp. en aerosoles, como los scrubbers o los sistemas de riego por aspersión, y la actual normativa, el RD 487/2022, establece una relación no exhaustiva de instalaciones y equipos susceptibles de propagar la legionelosis.
Un brote ocurrido en el área metropolitana de Estrasburgo en 2019, cuyo origen se relaciona con una caldera de biomasa con sistema de condensación ubicada en un sistema de calefacción colectivo, refuerza la importancia de una visión amplia y actualizada de las fuentes potenciales de exposición a Legionella.
Se trata de un origen de legionelosis inédito hasta la fecha y puede ser de interés para el sector del control de Legionella, especialmente en un contexto de transición energética y creciente implantación de sistemas de calefacción innovadores.

Investigación ambiental del brote de legionelosis
El brote se desarrolló entre el 1 de noviembre y el 12 de diciembre de 2019, con un total de 28 casos confirmados de legionelosis. 14 hombres y 14 mujeres enfermaron, con una mediana de edad de 70 años, de los cuales 26 fueron hospitalizados y 2 fallecieron. La curva epidémica mostró dos picos, coincidiendo temporalmente con la puesta en marcha estacional de una instalación térmica situada en el área afectada.
Las autoridades sanitarias realizaron un muestreo exhaustivo de posibles fuentes de Legionella, entre ellas:
- Redes de agua caliente sanitaria de los domicilios.
- Torres de refrigeración industriales.
- Otras instalaciones generadoras de aerosoles (lavaderos de vehículos, sistemas de nebulización, etc.).
Aunque se detectó Legionella en algunas instalaciones individuales, los serogrupos no coincidían con los aislados clínicos. Ninguna de estas fuentes explicaba el patrón epidemiológico del brote.
La atención se centró finalmente en un sistema colectivo de calefacción, situado en pleno epicentro del brote.
La caldera de biomasa: una fuente inesperada
La instalación investigada era una caldera colectiva de biomasa con sistema de condensación, operativa desde 2017 y destinada a suministrar calefacción a un barrio de nueva construcción.
El sistema utilizaba pellets de madera y un proceso innovador de recuperación energética, basado en la condensación de los gases de combustión, que incluía:
- Un condensador húmedo, donde los gases calientes entraban en contacto directo con agua fría, generando aerosoles.
- Un electrofiltro húmedo, para la eliminación de partículas finas mediante agua pulverizada.
- Un sistema de limpieza y recirculación, con filtros lamelares y de arena, que permitían reutilizar el agua de proceso.
Las muestras tomadas en el circuito de agua de proceso mostraron concentraciones muy elevadas de L. pneumophila serogrupo 1.
Factores que favorecieron la proliferación de Legionella
El análisis de riesgos identificó varios elementos críticos que explican la colonización del sistema:
- Filtro de arena no vaciado durante el verano, en un periodo de temperaturas excepcionalmente altas.
- Condiciones favorables para el desarrollo de biofilms y protozoos.
- Recirculación del agua de lavado de filtros, favoreciendo la diseminación interna de la bacteria.
- Insuficiente seguimiento de parámetros de calidad del agua.
- Generación de aerosoles contaminados a unos 45 °C, temperatura compatible con la supervivencia de Legionella.
- Puesta en marcha del sistema tras un periodo de inactividad, facilitando la liberación de biofilm.
Además, la instalación se encontraba en una zona urbana densamente poblada, y las condiciones meteorológicas (viento y episodios de niebla) pudieron favorecer la dispersión de los aerosoles a varios kilómetros.
Implicaciones para el control de Legionella
Este caso puede ser interesante para el sector de prevención y control de Legionella porque:
- muestra que instalaciones térmicas innovadoras pueden tener potencial para comportarse como fuentes de Legionella.
- refuerza la importancia de ampliar el enfoque tradicional de las evaluaciones de riesgo.
- refuerza la necesidad de integrar criterios de sanidad ambiental en el diseño y mantenimiento de nuevos sistemas energéticos que puedan ser susceptibles de convertirse en focos de exposición humana a la bacteria
- subraya la importancia de la vigilancia tras periodos de parada estacional.
Tras el brote, la instalación fue modificada y reabierta en 2020, sin que se hayan detectado nuevos casos asociados. Además, las autoridades francesas reforzaron la normativa aplicable a este tipo de sistemas.
Referencia:
Citation style for this article: Raguet Sophie, Ginevra Christophe, Descours Ghislaine, Augustin Clémence, Rebert-Placide Astrid, Vernay Michel, Jarraud Sophie, Campèse Christine. A community Legionnaires’ disease outbreak linked to a collective biomass condensing boiler, France, 2019. Euro Surveill. 2025;30(41):pii=2400804. https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2025.30.41.2400804








