Las abejas melíferas recolectan un número sorprendente de pesticidas en las plantas no cultivadas

Las abejas melíferas recolectan un número sorprendente de pesticidas en las plantas no cultivadas

insecticidas y abejas

Las abejas melíferas recolectan la mayoría de su polen de plantas que no forman parte de cultivos. Con el polen se llevan a la colmena una gran cantidad de pesticidas tóxicos para ellas: insecticidas neonicotinoides en zonas agrícolas, piretroides si la recolecta de polen fué en jardines o cerca de casas habitadas, fungicidas y herbicidas.   

Las abejas recolectan pesticidas

abejasLas abejas melíferas prefieren recoger el polen en espacios no cultivados, en los que crecen diversidad de plantas con flores, y, según un estudio realizado en la Universidad Purdue de Indiana (EEUU), ese polen está consistentemente contaminado con toda una serie de plaguicidas agrícolas y urbanos, tanto o más que los cultivos.

Para llegar a esta conclusión, investigadores de Purdue recogieron muestras de polen de colmenas en tres lugares distintos durante más de 16 semanas (de mayo a septiembre), para saber qué fuentes de polen utilizan las abejas durante toda la temporada y si están contaminadas con pesticidas.

Las muestras recogidas representaron hasta 30 familias de plantas y contenían residuos de pesticidas que abarcaron nueve categorías de productos químicos, incluidos los insecticidas neonicotinoides, utilizados habitualmente para el tratamiento de semillas en cultivos de maíz y soya, y que son tóxicos para las abejas.

Sin embargo, las concentraciones más altas de plaguicidas en el polen de las abejas fueron de insecticidas piretroides, que se utilizan normalmente para controlar mosquitos y otras plagas molestas. 

A pesar de que el polen recolectado en cultivos fué sólo una parte pequeña del total, las abejas estudiadas estuvieron expuestas a una sorprendente gama de productos químicos, de los cuales los de uso agrícola sólo representan una parte, siendo también los propietarios de viviendas y los paisajes urbanos grandes contribuyentes a la contaminación de los insectos.

Si bien el efecto nocivo de los insecticidas neonicotinoides sobre las abejas ha sido estudiado y se conoce, pocos estudios han examinado cómo las plantas que no pertenecen a cultivos agrícolas pueden exponer a las abejas a otros tipos de pesticidas. 

El polen estudiado en Purdue provenía de tres espacios diferentes: de colmenas situadas en un prado no agrícola, en el borde de un campo de maiz sembrado con semillas tratadas con neonicotinoides y en el borde de un campo de maíz sembrado con semillas no tratadas. La recolección de muestras se realizó después de que los productores plantaron los cultivos, para evitar el polvo altamente contaminado que se levanta durante la siembra de las semillas recubiertas de neonicotinoides.

Los resultados mostraron que las abejas recogen una mayoría aplastante de su polen en plantas no cultivadas. Se hallaron 29 pesticidas en el polen del prado sin cultivar, 29 también en el del campo de maíz tratado y 31 en el del campo de maíz sin tratar.

Según los autores del estudio, estos resultados ilustran como las abejas están expuestas de forma crónica a numerosos pesticidas durante toda la temporada, y que estos productos químicos son un importante factor de estrés a largo plazo para ellas.

Los plaguicidas más comunes en los tres lugares muestreados fueron los fungicidas y los herbicidas, productos típicos para tratar enfermedades de los cultivos y controlar la presencia de malezas.

De los insecticidas, los neonicotinoides y los piretroides fueron los más comunes en las muestras y suponen el mayor riesgo para las abejas. Aunque ambos tipos de insecticidas son tóxicos para las abejas, los niveles de riesgo relativo difieren. Los neonicoyinoides son mas venenosos para las abejas pero se utilizan principalmente en tierra agrícola. 

 

Por el contrario, los piretroides se utilizan mormalmente allí donde es más probable encontrar a las polinizadoras, cerca de casas y jardines con gran diversidad de plantas con flores, exponiendo a las abejas  de manera frecuente a niveles más altos de productos químicos. En el estudio de detectaron distintos picos de piretroides en agosto y septiembre, meses en los que en las zonas estudiadas muchos propietarios de viviendas rocían estos productos químicos para eliminar mosquitos, avispas y otras plagas.

El polen de los tres grupos contenía también DEET, el ingrediente activo en la mayoría de los repelentes para insectos.

Finalmente, los investigadores afirman que se sabe poco acerca de cómo estos diversos pesticidas interactúan entre si, la toxicidad de los insecticidas, por ejemplo, puede aumentar cuando se combinan con ciertos fungicidas, y que riesgos supone esto para las abejas.

 

Fuente: Purdue University

Articulo original: Non-cultivated plants present a season-long route of pesticide exposure for honey bees, Nature

 

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