El amianto es un problema de salud pública

El amianto es un problema de salud pública

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El amianto no deja de ser notícia. Tanto en el ámbito laboral como a nivel de comunidad, este material, presente en multitud de ubicaciones, representa un riesgo real para la salud, que por el momento no encuentra, en muchos casos, una respuesta adecuada. Más allá de la necesaria normativa para garantizar la salud de los trabajadores expuestos, municipios y expertos reclaman que el problema sea considerado también un asunto de salud pública.

 

En España, el riesgo de exposición al amianto se trata, por el momento, básicamente como un asunto de salud laboral. Un enfoque sin duda más que necesario para proteger la salud de los trabajadores expuestos a este material cancerígeno. 

Sin embargo, más allá del entorno laboral, el amianto es también un riesgo para la población en general, ya que su vida útil tiene un límite, se considera que entre los 30 y 40 años, y al producirse su degradación por antigüedad o climatología se convierte en un riesgo potencial. No sólo al romperse puede producirse la liberación de las peligrosas fibras de asbesto en el aire, sino también al avanzar el desgaste natural del material.

El amianto está por todas partes. Entre otros muchos ejemplos, en cubiertas, tuberias o depósitos, y en casos extremos, como en la población de Cerdanyola del Vallés donde estuvo activa la fabrica de Uralita durante 90 años , el amianto se encuentra enterrado bajo la tierra o mezclado en el pavimento de sus calles. 

Durante décadas la fábrica vertió sin control materiales contaminados y, como consecuencia, constantemente afloran restos de amianto en patios de escuelas o parques y su presencia condiciona incluso cualquier obra en la localidad, ya que la primera capa de tierra está contaminada por el material tóxico.

Urgencia de retirar el amianto

El mayor uso del amianto en la construcción se produjo entre los años 60 y 90, por lo que expertos consideran que su degradación ya ha empezado y es urgente retirar el amianto en los municipios. La vida útil del material puede variar según su ubicación (interior, exterior, mar o montaña) y la erosión a la que esté sometido según su uso. Por ejemplo, las tuberias sometidas a la presión del agua durante años tienen una vida útil más reducida.

Por lo que la situación es preocupante y se considera urgente detectar dónde se encuentra el amianto y en qué condiciones está.

En Cerdanyola se ha realizado un estudio para localizar el amianto en los edificios municipales, se ha destinado dinero a su retirada y se han hecho catas en los patios de las escuelas. Pero la mayor dificultad está en desamiantar las viviendas, ya que este es un proceso caro, que los vecinos no siempre pueden costear.

El problema afecta también al municipio vecino, Badia del Vallés, donde según su alcaldesa, el 100% de las viviendas tienen amianto y una antigüedad de más de 45 años. Badia del Vallés, ha iniciado un estudio pionero en el Estado, que tiene por objetivo determinar qué edificios, no sólo públicos sino también privados, son los más degradados y en cuales se observa un desprendimiento de fibras de amianto, que puedan ser inhaladas por los vecinos. En base a los resultados se establecerá la prioridad de las actuaciones de desamiantado a realizar. Para cumplir este propósito, los impulsores del análisis, ayuntamiento y vecinos, creen necesario implicar a la administración en la retirada del material y conseguir fondos públicos para realizarla.

Según Lluís Mallart, higienista industrial que asesora el estudio, en Badia se localiza la mayor concentración de kilos de amianto por persona de todo el Estado.

Segunda epidemia de enfermedades asociadas al amianto

También el neumólogo Josep Tarres, que ha estudiado la incidencia de las enfermedades causadas por el amianto, muestra preocupación por la presencia de lugares con amianto que emiten fibras. 

Si la primera epidemia de enfermedades provocadas por el amianto como el mesotelioma, la asbestosis o  el cáncer de pulmón, ha afectado y afecta a trabajadores y sus familiares, según Tarres urge desamiantar los municipios para evitar una segunda epidemia, provocada por el desgaste y deterioro de toneladas de materiales con amianto que pueden emitir fibras en entornos públicos y privados. 

 

 

El neumólogo asegura que, dado el largo periodo de latencia tras la exposición, los casos de mesioteloma aumentarán hasta el 2020. Si el desamiantado de los municipios se hiciera realidad, este tipo de cáncer podría desaparecer en el 2040.

 

 

Fuente: https://elpais.com/https://www.lavanguardia.com/

 

 

 

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