Leishmaniasis en España 2005-2017

Leishmaniasis en España 2005-2017

leishmaniasis

La leishmaniasis es una enfermedad endémica en España, transmitida por la picadura de hembras de los géneros Phlebothomus, que en los últimos años muestra una tendencia ascendente en la notificación de casos debido a diversos factores. Un estudio analiza la distribución temporal y espacial de casos, asi como las tasas de las comunidades autónomas con notificación estable de la enfermedad, durante el período 2005-2017.

 

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria endémica en muchos lugares del mundo con climas tropicales o subtropicales incluyendo países de la cuenca mediterránea, como España, donde la enfermedad se distribuye por todo el país y durante todo el año, aunque existen zonas y épocas de mayor riesgo.

La leishmaniasis en nuestro pais es debida principalmente al parásito Leishmania infantum, y sus vectores principales en nuestro entorno son Phlebotomus perniciosus y Phlebotomus ariasi, que se encuentran distribuidos en amplias regiones de la península Ibérica y en las islas Baleares, con menor presencia en la cornisa cantábrica. Leishmania infantum produce tanto formas clínicas cutáneas como viscerales de la enfermedad, más graves, y tiene su reservorio principal en el perro, aunque pueden ser también otros mamíferos, como la liebre o el ser humano. Los grupos de mayor riesgo suelen ser los niños y las personas inmunodeprimidas.

La leishmaniasis es una enfermedad de declaración obligatoria en todo el territorio nacional desde 2015, a través de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE). Un estudio realizado en el Centro Nacional de Epidemiología-Instituto de Salud Carlos III y el CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) analiza la distribución temporal de la enfermedad en España según las notificaciones a la RENAVE en el período de 2005 a 2017 y describe la epidemiología reciente de la leishmaniasis autóctona desde 2014 a 2017. El estudio tiene también por objetivo conocer la calidad en la notificación de los casos.

Distribución temporal de la leishmaniasis, 2005 a 2017

Desde 2005 a 2017 se notificaron un total de 2733 casos a RENAVE, de los cuales un 88,4% fueron confirmados. Desde 2005 ocho Comunidades Autónomas (CCAA) mantuvieron una notificación estable de la enfermedad, Andalucía, Aragón, Baleares, Extremadura, La Rioja, Madrid, Murcia y Navarra, mientras que posteriormente casi la totalidad de CCAA se ha ido incorporando progresivamente.

Los casos autóctonos de leishmaniasis notificados por las 8 CCAA estables entre 2005 y 2017 fueron 1.840, con una media de casos por año de 141 y una tasa de período de 0,62 . A partir de 2010 aumentó la frecuencia de casos notificados, y se alcanzó el máximo en 2011 y 2012, con otro repunte en 2014. El mayor número de casos en este príodo, a partir del 2010, corresponden a la Comunidad de Madrid, llegando a representar el 73,7 y el 80,2% de los casos de las 8 CCAA con notificación estable en 2011 y 2012, respectivamente. La tasa de  incidencia de la leihsmaniasis en Madrid se mantuvo por encima de las globales, en 2011, 2012 y 2014, y de forma más moderada desde 2015.

A parte de los casos de Madrid,  se observa una evolución variable de la enfermedad, con un aumento de incidencia en 2006 y 2007, disminución de 2008 a 2010 y una tendencia ascendente estadísticamente significativa desde 2012.

Leishmaniasis en España 2005-2017

Leishmaniasis autóctona de 2014 a 2017

Entre 2014 y 2017 la evolución en el número de casos autóctonos ha sido ascendente y estadísticamente significativa. En este período notificaron casos 15 CCAA (todas excepto Asturias, Cantabria y las ciudades de Ceuta y Melilla). La media de casos por año fue de 340 y la tasa de período fue de 0,76 casos/100.000.

Leishmaniasis en España 2005-2017

En cuanto al patrón estacional, de forma agregada para el período 2014 a 2017 se observa que el mayor número de casos correspondió al mes de enero (n=174; 12,8%), hubo otro pico en los meses de mayo (126; 9,3%) y junio (136; 10,0%) y otro de menor magnitud en septiembre (108; 7,9%). Este hecho está relacionado con el ciclo vital del vector, cuyo pico de actividad es entre junio y septiembre, y por el período de incubación de la enfermedad.

La mayor agrupación de casos observada en enero podría deberse a formas con período de incubación prolongado, en su mayoría Leishmaniasis visceral o bien por una mayor duración del período de actividad del vector. En cambio, los picos de mayo a septiembre se corresponderían con los meses de mayor densidad de vector, con predominio de la Leishmaniasis cutánea. 

Leishmaniasis en España 2005-2017

En el período 2014-2017, el mayor número de casos correspondió a la Comunidad Valenciana (471; 34,7%), seguida de la Comunidad de Madrid (375; 27,6%), Cataluña (144; 10,6%), Baleares (125; 9,2%) y Andalucía (107; 7,9%); estas 5 CCAA acumularon en conjunto el 89,9% de los casos del período.

La tasa de período de España fue de 0,76 casos/100.000 habitantes y presentaron tasas superiores a esta las siguientes CCAA: Baleares (2,74), Comunidad Valenciana (2,39), Comunidad de Madrid (1,46) y Castilla La-Mancha (0,79)

Leishmaniasis en España 2005-2017

 

Tendencia ascendente en la notificación de casos

La información disponible en la RENAVE sobre la incidencia de la leishmaniasis en muchas regiones de españa ha sido escasa o nula, por lo que resulta difícil establecer su evolución temporal en todo el territorio. Sin embargo si que se observa una tendencia ascendente en la notificación de casos en los últimos años, que podría explicarse por una combinación de factores.

Por una parte, es posible que, al igual que en otras zonas donde la enfermedad es endémica, la distribución temporal siga un patrón cíclico y en los últimos años nos encontremos en fase de ascenso. También podría ser determinante el brote que se inició en 2009 en la Comunidad de Madrid, que desencadenó gran alerta y puso de manifiesto la infranotificación de la enfermedad. Una mayor sensibilidad en la detección y notificación de la leishmaniasis puede haber sido igualmente consecuencia de que a nivel normativo en 2015 pasara a ser una enfermedad de declaración obligatoria en todo el territorio. Factores ambientales, incluyendo las modificaciones en el paisaje, urbanización o la proliferación de nuevos reservorios, pueden estar también relacionados con la tendencia de crecimiento observada.

Prevención de la leishmaniasis

El conocimiento y la prevención de la leishmaniasis requieren un abordaje multisectorial, que englobe no solo la vigilancia de casos humanos sino también la entomológica y del reservorio animal. La información de que se dispone del vector es limitada y no sistemática, y tampoco existe un registro obligatorio de casos de leishmaniasis canina.

Las medidas de prevención se centran en evitar la exposición al vector, el diagnóstico precoz y el manejo adecuado de los casos, tanto de humanos como de animales domésticos, que actúen como reservorio, asi como medidas de control del vector y del reservorio zoonótico. No existe vacuna comercializada para humanos pero sí frente a la leishmaniasis canina, aunque su eficacia es aún controvertida.

 

Fuente: Boletin Epidemiologico Semanal, ISCIII

 

 

 

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