Envases activos para alimentos

Envases activos para alimentos

csic_iata.jpgEnvases que alargan los períodos de caducidad, preservan los aromas, eliminan el colesterol del alimento o poseen propiedades antimicrobianas son objeto de investigación del Instituto de Agroquímica y Tecnología Alimentaria del CSIC en Valencia. Un equipo de investigadores dirigido por Ramón Català, profesor del CSIC, estudia el comportamiento de los envases y su interacción con los alimentos para desarrollar los llamados envases "activos" o "inteligentes".
 

El envase perfecto no existe
Esto afirma Català, al explicar que el que es bueno para una cosa puede no serlo para otra. "Los envases de plástico tienen como desventaja su permeabilidad al oxigeno, lo que lleva a la pérdida de aromas. El cristal es una perfecta barrera al oxígeno, pero en cambio deja
pasar la luz, lo que provoca oxidación y cambios en el color del
producto. Al metal le afecta la temperatura, lo que da lugar a
corrosión interna."

lataProcesos provocados por los componentes del envase como la absorción de vitaminas o de los componentes gaseosos del aroma del producto, la migración de componentes minoritarios de los envases plásticos a los alimentos o, en el caso de las latas, la corrosión, pueden afectar al producto y hacer que su vida útil se acorte.

Lo que supone hoy una auténtica innovación en este campo, afirma Català, "son los
biopolímeros, es decir, los plásticos procedentes de fuentes renovables
que tratan de sustituir a los procedentes del petróleo, que son los más
contaminantes y en este sentido la línea más importante sería la de los
envases activos o inteligentes." 

El objetivo del diseño de envases "activos",
es que cedan o absorban sustancias para corregir los defectos del
envase y mejorar así la calidad de los productos como, por ejemplo, aplicar en el envase antioxidantes o antimicrobianos evitando así ponerlos en el alimento.

Envases activos
"La mayor parte de los desarrollos están a niveles muy de laboratorio
porque son caros y la legislación europea hasta hace poco no lo ha
permitido. Pero creo que en unos años un porcentaje muy importante de
nuestros envases serán activos"
afirma Ramón Català.

fresa

Las sustancias que se incorporan serían absolutamente seguras, según el investigador, no se pondría
ningún envase en el mercado sin que previamente haya sido investigado para comprobar que actúa correctamente y no
plantea ningún problema toxicológico de seguridad. El objetivo final es
alargar la vida útil del alimento y dar mayor calidad y seguridad.

Ejemplos de ello son incorporar en los plásticos de envasar agua vitamina E, envases con enzimas de interés nutricional, envases con reguladores de humedad o agentes antivaho, envases con control de etileno para preservar más tiempo las frutas frescas, o incluso es posible hacer envases para eliminar el colesterol del alimento, un proyecto en el que está trabajando ahora el equipo de Català.

"En muchos casos el consumidor no es consciente de todos los avances que se producen y es precisamente el envase que ha permitido que hoy tengamos alimentos seguros. Yo siempre digo una tontería, pero que creo que es real: los envases no se comen, pero sin los envases no comeríamos" concluye Català.

El Instituto de Agroquímica y Tecnología Alimentaria
El IATA (CSIC) se creó en 1957 en Valencia. Durante los primeros años de su andadura científica, el IATA dirigió sus investigaciones hacia alimentos vegetales de importante implantación económica en la región valenciana, fundamentalmente cítricos y arroz, y en años posteriores sus trabajos de investigación se fueron diversificando progresivamente hacia otras líneas y productos, adaptándose a la demanda de diferentes sectores agroalimentarios. Como resultado de la importante y dinámica actividad investigadora desarrollada durante varias décadas, el IATA se ha convertido en un centro pionero de referencia nacional e internacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos.

Fuentes: RD CSIC , LNE
Foto: Billaday, Riza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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