Insecticidas reguladores del crecimiento ¿cómo funcionan?

Insecticidas reguladores del crecimiento ¿cómo funcionan?

biocidas

Los insecticidas reguladores del crecimiento son efectivos y tienen ventajas importantes dentro de un enfoque de control integrado de plagas. Aunque no son una opción para eliminar poblaciones adultas de forma inmediata, permiten erradicar a largo plazo la reproducción de poblaciones de insectos, combatir la resistencia otros insecticidas y tienen baja toxicidad para especies no objetivo.

 

¿Qué son los insecticidas reguladores del crecimiento?

Los insecticidas reguladores del crecimiento (IGR, Insect Growth Regulators) actúan afectando a la capacidad de los insectos para crecer y madurar con normalidad.  Son efectivos y tienen ventajas importantes dentro de un enfoque de control integrado de plagas, sin embargo su efecto es a largo plazo y NO son una opción para controlar poblaciones adultas de inmediato.

Existen distintos grupos de insecticidas reguladores del crecimiento, que actúan de formas diferentes sobre los insectos. Podéis consultarlos en el Esquema de Clasificación de Modo de Acción (MdA) desarrollado por el Comité de Acción para la Resistencia a los Insecticidas (IRAC)

Vamos a ver con un poco de detalle los dos grupos más utilizados en el control de plagas urbanas:

  • Los moduladores del receptor de la hormona juvenil: son sustancias que imitan las hormonas naturales de los insectos y los mantienen en un estado inmaduro permanente. Las hormonas naturales controlan el tiempo que un insecto permanece en cada etapa larvaria o ninfal y cuándo se convierte en adulto reproductivo. Bajo el efecto del insecticida, el insecto no puede pasar a la fase de pupa o adulto, y si llega a adulto, suele ser estéril o deforme y nunca llega a reproducirse.
     
  • Los inhibidores de la biosíntesis de quitina: estas sustancias no afectan a las hormonas sino que bloquean la producción de quitina, que es el componente principal del "esqueleto" externo (exoesqueleto) del insecto, impidiéndole formar un nuevo exoesqueleto o desprenderse del anterior durante la muda. Cuando el insecto intenta mudar su piel para crecer, la nueva capa es demasiado débil o no se forma, y el insecto muere durante el proceso de muda.

Los insecticidas reguladores del crecimiento son específicos para los insectos y tienen una toxicidad muy baja para los mamíferos, no son persistentes en el medio ambiente y, como hemos visto, causan la muerte de los organismos objetivo lentamente.

insecticidas reguladores del crecimiento

¿Qué plagas pueden tratarse?

Algunos ejemplos de aplicación de insecticidas reguladores del crecimiento serían:

  • Termitas: El control de colonias de termitas subterráneas mediante cebos con inhibidores de la síntesis de quitina es uno de los sistemas más eficaces y utilizados actualmente. Su éxito se basa en dos características de estos insectos:
    - las obreras necesitan mudar regularmente para renovar su cutícula envejecida, por lo que tras ingerir el producto morirán al intentar mudar
    - la trofalaxia: el biocida que es consumido por las obreras que forrajean se propaga a toda la colonia .
    Entre los ingredientes activos inhibidores de la síntesis de la quitina están el hexaflumurón, el diflubenzurón y el noviflumurón, que se aplican en estaciones de cebo enterradas o de pared.
     
  • Cucarachas:  En el caso de las cucarachas, para el control a largo plazo suelen utilizarse moduladores del receptor de la hormona juvenil para evitar que puedan llegar a reproducirse. Las ninfas de cucaracha expuestas al producto nunca mudan a adultos o se desarrollan con deformidades, como alas cortas o arrugadas y un color corporal más oscuro. 
    También pueden afectar a los insectos en la etapa adulta, afectando al desarrollo de huevos viables.
     
  • Chinches de la cama: en el caso de las chinches de la cama los IGR moduladores del receptor de la hormona juvenil se utilizan en combinación con insecticidas de acción rápida, por ejemplo piretroides. Los IGR no eliminan los adultos pero son efectivos contra las fases ninfales de las chinches, ya que evitan que puedan mudar, y por contacto, también se ha demostrado su eficacia para reducir el potencial reproductivo de las hembras. 
     
  • Pulgas: En combinación con insecticidas de acción rápida, se suelen aplicar moduladores del receptor de la hormona juvenil en sprays, que impiden que las larvas de pulga que sobrevivan al tratamiento puedan pasar a la fase de pupa. El S-metopreno puede contribuir a conseguir una efectividad de 6 a 9 meses para el control de pulgas.

Ventajas e inconvenientes 

Para un técnico aplicador, la decisión de usar un IGR forma parte de una estrategia de Control Integrado de Plagas (CIP). No son una herramienta para solucionar rápidamente una infestación y es posible que los clientes necesiten una explicación sobre su efectividad a largo plazo para evitar quejas. 

Los IGR juveniles actúan lentamente y no tienen efecto de derribo, por lo que por si solos necesitan meses para lograr el control. Aunque no se producirán nuevas crías, la mayoría de las ninfas y adultos tendrán que morir de forma natural antes de ver resultados. Por eso, se suele aplicar un insecticida estándar junto con el IGR, de modo que los clientes puedan ver resultados inmediatos.

Algunas ventajas de los insecticidas reguladores del crecimiento son: 

  • Baja toxicidad para mamíferos: Al atacar procesos biológicos específicos de los insectos, son extremadamente seguros para aplicadores, clientes y mascotas.
     
  • Gestión de resistencias: Son una herramienta clave para romper la resistencia a los piretroides o neonicotinoides, ya que tienen un mecanismo de acción diferente. 
     
  • Efecto residual y estabilidad: Suelen degradarse más lentamente que muchos insecticidas de contacto, manteniendo su eficacia durante semanas o incluso meses en grietas y rendijas de interiores.
     
  • Transferencia horizontal: En plagas sociales (cucarachas, hormigas, termitas), los individuos que entran en contacto con el IGR lo transportan al nido por trofalaxia o contacto.
     
  • Selectividad: Son menos dañinos para la fauna no objetivo que los insecticidas de amplio espectro, lo que ayuda a mantener un equilibrio ecológico en exteriores.
     
  • No tienen efecto repelente

Algunos inconvenientes de los IGR:

  • Ausencia de efecto de choque: Como hemos visto, los IGR no matan al instante. Un cliente que ve cucarachas vivas tras la aplicación puede pensar que el técnico no ha hecho nada, por lo que es vital gestionar la expectativa del cliente.
     
  • Dependencia del ciclo de vida del insecto: Los IGR solo funcionan cuando el insecto está creciendo o mudando. Si se aplican sobre una población de adultos que ya no van a mudar más, el efecto es casi nulo (salvo por la esterilización en algunos casos).
     
  • Requieren identificación precisa de la plaga: Requieren que el técnico sepa exactamente a qué especie se enfrenta y en qué fase está.
     
  • Costo inicial: A menudo son más caros por unidad de producto que los químicos genéricos, aunque su rentabilidad a largo plazo es mayor al reducir los avisos de garantía y las reinfestaciones.

La clave del éxito con los reguladores de crecimiento es la paciencia y la ubicación estratégica. Se recomienda aplicar un insecticida de choque para reducir la población adulta visible de inmediato, junto con un IGR para asegurar que los supervivientes y las nuevas generaciones no vuelvan a colonizar la zona.

Integrar los IGR en los protocolos de control de plagas no es un lujo, sino una necesidad técnica para combatir las crecientes resistencias y las cada vez más estrictas exigencias de seguridad ambiental. 

 

 

 

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