
Los sistemas de riego por aspersión son instalaciones susceptibles de proliferación y dispersión de Legionella, por lo que aquellos establecimientos o instalaciones deportivas que los utilicen deben integrarlos en su Plan de Prevención y Control de Legionella (PPCL). Vamos a ver porqué es importante controlar estos sistemas y aspectos importantes a tener en cuenta para prevenir el riesgo de legionelosis.
Prevenir el riesgo de Legionella en sistemas de riego por aspersión
Cuando pensamos en el riesgo sanitario de Legionella, los sistemas de riego por aspersión quizás no son las instalaciones que primero nos vienen a la mente.
Sin embargo, por su propia naturaleza, los sistemas de riego por aspersión son difusores potenciales de esta bacteria y se incluyen en las instalaciones de riesgo de Legionella. La persona explotadora de la instalación es responsable de que cumpla con la normativa vigente para controlar y prevenir la aparición y proliferación de esta bacteria.
En establecimientos turísticos, instalaciones deportivas, campos de golf, escuelas y otros espacios donde transitan personas que pueden estar expuestas a los aerosoles que genera el sistema de riego por aspersión, la prevención y el control de Legionella no puede faltar.
¿Dónde debemos poner especial atención a Legionella en el riego por aspersión?
Para prevenir la proliferación de la Legionella, primero debemos entender qué condiciones facilitan su multiplicación en un sistema de riego por aspersión:
- La estacionalidad y los puntos muertos de agua estancada: los sistemas de riego no se usan con la misma intensidad todo el año. Durante los periodos de baja demanda (otoño/invierno), el agua puede permanecer estancada en los ramales de la red de distribución del sistema y esto favorece la aparición del biofilm, un ecosistema perfecto donde la bacteria se alimenta y se protege de los desinfectantes.
- La exposición térmica extrema: muchas tuberías de riego discurren a poca profundidad o quedan expuestas directamente al sol en épocas calurosas. Si el agua en su interior alcanza temperaturas de entre 20 °C y 45 °C, la instalación se convierte en un ambiente ideal para la proliferación de Legionella.
- La calidad del agua de riego: el uso de aguas que no provienen de la red de suministro o aguas regeneradas para el riego de grandes superficies son opciones que permiten reducir el consumo de agua potable y mejorar la sostenibilidad, sin embargo, estas aguas suelen tener una mayor carga de materia orgánica. Por lo que, si los niveles de biocida para desinfectarla decaen, Legionella puede multiplicarse a gran velocidad.
- La formación de incrustaciones y biofilm: los componentes del sistema, como la red de tuberías de distribución, válvulas, aspersores, difusores o boquillas, están expuestas a agua estancada, sedimentos, incrustaciones o corrosión, y sin un mantenimiento adecuado en ellas puede formarse biofilm o superficies rugosas, que retienen suciedad y facilitan el refugio y la proliferación de la bacteria.

¿Qué dice la normativa sobre prevención y control de Legionella?
La legislación actual, el Real Decreto 487/2022 y el Real Decreto 614/2024, establece que el Plan de Prevención y control de la Legionella (PPCL) debe incluir programas en los que se contemplen las operaciones de mantenimiento higiénico sanitario, revisión y tratamiento de las instalaciones de riesgo, entre ellos, los sistemas de riego por aspersión.
El PPCL debe contar siempre con una evaluación del riesgo (identificar peligros, priorizar riesgos, determinar los puntos críticos y describir las medidas preventivas y correctoras) adaptado a las características de la instalación y con medidas de control.
En este marco, los sistemas de riego por aspersión deben estar sometidos a Programas de mantenimiento, limpieza y desinfección, revisión, tratamiento del agua, muestreo y análisis del agua, que deben quedar registrados.
Recomendaciones generales para la prevención del riesgo
- Evitar que las tuberías de agua del sistema estén expuestas directamente al sol.
- En la medida de lo posible, evitar que la temperatura del agua permanezca por encima de 20 ºC, mediante aislamiento térmico de los equipos, aparatos, depósitos y tuberías, etc.
- En los aspersores seleccionar preferentemente difusores de baja aerosolización y de corto alcance.
- La presión del agua debe adecuarse a las especificaciones de los aspersores y difusores, ya que una presión excesiva puede aumentar el nivel de aerosolización del agua.
- Si el sistema dispone de un depósito de almacenamiento que se llena con agua que no es de la red pública, se debe tratar previamente y controlar periodicamente su calidad físico-química y microbiológicase. Es recomendable comprobar el nivel de desinfectante antes del riego.
- Los aerosoles generados por los aspersores en entornos urbanos NO deberían alcanzar al público o a los trabajadores.
- Debe evitarse el contacto del agua de riego con las personas, por ejemplo regar por la noche o cuando las instalaciones estén cerradas al público.
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Altimir Grup somos especialistas en la gestión higiénico-sanitaria integral de instalaciones, entre otras, en el ámbito de la hostelería, la restauración y centros sociosanitarios, y conocemos a fondo la problemática real que plantea la Legionella en estos sectores.
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