Piscinas públicas, ¿porqué es importante la recirculación del agua y cómo comprobarla?

Piscinas públicas, ¿porqué es importante la recirculación del agua y cómo comprobarla?

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Piscinas públicas ovaladas, onduladas, escalonadas, grandes o pequeñas, independientemente de su forma o tamaño necesitan recircular correctamente la totalidad de su masa de agua para mantenerse en adecuadas condiciones de higiene. ¿Porqué? La recirculación continua garantiza que el agua del vaso se somete a los procedimientos de filtrado y desinfección, permite una dispersión homogénea del desinfectante en el vaso y elimina la contaminación superficial aportada por los bañistas y el medio.

 

Uno de los requisitos a garantizar antes de poner en marcha una piscina de uso público es, que el agua del vaso se recircule por completo y se trate de forma homogénea en cualquier punto del vaso. Esto es debido a que la correcta recirculación del agua de la piscina pública es fundamental para mantener la instalación en condiciones adecuadas de higiene. Pero, ¿cómo se realiza este proceso? y ¿cómo podemos comprobar que está funcionando correctamente?

Para qué recircular el agua

El proceso de recirculación del agua de la piscina consiste en hacerla pasar por un circuito cerrado, en el que se somete a tratamiento de filtrado y desinfección. Este proceso se realiza de forma continua para poder eliminar adecuadamente la contaminación que proviene de los bañistas y del ambiente.

La recirculación de todo el volumen del agua del vaso se ha de efectuar en un tiempo determinado, que permita mantener en todo momento los parámetros obligatorios de calidad del agua. En el Real Decreto 742/2013, de 27 de septiembre, por el que se establecen los criterios técnico-sanitarios de las piscinas, se indica que los tiempos de recirculación del agua se establecerán según las especificaciones y necesidades de la piscina, de forma que se cumpla con los parámetros de calidad del agua. Los tiempos de recirculación del agua deben comprobarse dentro de un control de rutina, con una frecuencia mínima de, al menos, una vez por día, e in situ en los contadores de la piscina.

¿Qué ventajas nos aporta mantener la piscina con un correcto flujo de recirculación?

Como hemos comentado, de este modo nos aseguramos que todo el volúmen de agua se somete a filtración y desinfección, lo que evitará la proliferación de microorganismos que puedan suponer un riesgo para la salud de los bañistas. El movimiento y renovación de toda el agua del vaso permite además una dispersión homogénea del desinfectante, evitando que se formen zonas con agua estancada.  En estos "puntos ciegos" puede generarse acumulación o ausencia de productos químicos o una deficiente filtración y desinfección del agua, y como consecuencia una baja calidad y salubridad del agua de la piscina.

Por otra parte, la correcta recirculación nos permite mantener el agua de la piscina más clara y transparente, ya que el proceso de eliminación de impurezas es continuo. Mantener el agua limpia nos evitará además tener que renovarla a menudo, con el consiguiente coste económico y ambiental.

¿Cómo funciona el proceso de recirculación del agua?

En el caso de las piscinas públicas, el sistema recomendado es la "recirculación mediante desborde" o "rebosadero perimetral", en el que el agua de la superficie de la lámina alcanza el borde superior de la piscina, se desborda y se recoge rebosaderos continuos a lo largo del perímetro del vaso. El sistema desbordante, que está basado en el principio hidráulico de los vasos comunicantes, requiere de un vaso de compensación, que sirve de enlace entre el vaso de la piscina y el equipo de bombeo, y que compensa, además, el agua desalojada por los bañistas.

Dado que la mayor parte de la contaminación de la piscina se introduce por la superficie del agua, con el sistema de desborde se consigue evacuarla de forma rápida, para que esté el menor tiempo posible en contacto con la masa de agua.

Para mantener el movimiento del agua, se la impulsa desde el fondo o las paredes del vaso, o idealmente de forma combinada ya que esto permite mejorar la eficacia del sistema de recirculación. 

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Durante el proceso de recirculación, se suceden los pasos necesarios para limpiar, desinfectar y devolver el agua a la piscina.

En las rejillas de los rebosaderos se retienen las impurezas grandes, como pelos o hojas, mientras que con los pasos de prefiltrado y filtración se eliminan partículas grandes y partículas finas respectivamente. Y, posteriormente, con los tratamientos de coagulación/floculación, desinfección y ajuste del pH, el agua recirculada queda lista para volver a la piscina en las condiciones óptimas de calidad e higiene.

Cómo comprobar el sistema de circulación del agua

Para garantizar que el agua del vaso se recircula por completo y se trata de forma homogénea, se realiza un "ensayo de pigmentación", que permite saber rápidamente y de forma visual la eficacia del sistema de distribución de agua y productos químicos en la piscina. Consiste en inyectar en el sistema de recirculación un tinte, que muestra cómo se reparte el agua de retorno a la piscina y el agente desinfectante disuelto que se le ha incorporado en el sistema de tratamiento.

El ensayo de pigmentación, que está descrito en el anexo A de la norma UNE-EN 15288-1 sobre piscinas de uso público, permite determinar si existen puntos ciegos o de aguas muertas, en los cuales se interrumpa o ralentice la dispersión del agua. La misma norma establece que el ensayo de pigmentación debe realizarse en el momento de puesta en servicio de la piscina, y recomienda repetir el ensayo cada 5 años, para asegurarse de que el sistema sigue funcionando eficazmente. 

 

Fuente: Guía Técnica ASOFAP: Piscinas de Uso Público y Parques Acuáticos, ASOFAP

 

 

 

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Comentarios

Buen esquema y explicación.
Un saludo

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