
La preparación de la campaña de Navidad, especialmente en sectores como la confitería, galletería y elaboración de turrones, mazapanes y polvorones, exige acopiar grandes volúmenes de harina, frutos secos, cacao, azúcar y frutas desecadas desde finales del verano hasta noviembre. Dado que estos ingredientes son un imán para gorgojos y polillas, controlar la mercancía en esta fase es fundamental para prevenir pérdidas económicas.
Plagas de productos almacenados en otoño
La acumulación de harinas, frutos secos, cacao y frutas desecadas previa a la campaña de Navidad convierte a los almacenes y plantas de procesamiento en un blanco prioritario para gorgojos, polillas y psócidos. Reducir el tiempo de permanencia del stock e inspeccionar cada lote entrante marcará la diferencia entre una producción segura y un problema de plagas en plena temporada alta
¿Cómo afecta el otoño a las plagas de almacén?
- Temperaturas mantenidas artificialmente: Cuando los almacenes o instalaciones actúan como ecosistemas artificiales protegidos, las plagas de almacén presentan una estacionalidad atenuada y continua a lo largo del año, independientemente de descenso térmico exterior.
- Menor ventilación natural: Cuando se reduce la ventilación natural y se inicia el uso de calefacción o sistemas térmicos, pueden crearse zonas aisladas con temperaturas estables dentro de almacenes y obradores, permitiendo que gorgojos y polillas mantengan su actividad biológica, al margen del frío exterior.
- Llegada de materia prima del campo: El otoño coincide con la recepción masiva de cosechas (cereales, frutos secos como almendras o nueces). Muchas de estas materias primas llegan desde el campo o el transporte con infestaciones latentes (huevos o larvas dentro del grano) que se activan al entrar en las condiciones templadas del almacén.
- Mayor humedad relativa: Las lluvias otoñales y la menor ventilación natural elevan la humedad relativa, que favorece la aparición de microhongos en embalajes y palés, así como de grano apelmazado, lo que atrae e incrementa las poblaciones de psócidos y acelera el deterioro del grano por calor metabólico secundario.

Control del producto almacenado
La preparación de la campaña de Navidad, especialmente en sectores como la confitería, galletería y elaboración de turrones, mazapanes y polvorones, exige acopiar grandes volúmenes de harina, frutos secos, cacao, azúcar y frutas desecadas desde finales del verano hasta noviembre. Esto multiplica el riesgo de infestación por varios motivos:
- Mayor tiempo de permanencia de la mercancía en el almacén del obrador: las materias primas pueden permanecer almacenadas durante semanas antes de iniciar la producción del producto navideño, dando el tiempo suficiente para que una pequeña población inicial cumpla su ciclo biológico y se convierta en una plaga masiva.
- Saturación del espacio de almacenamiento: al aprovechar al máximo la capacidad de almacenamiento, la distancia entre palés se reduce. Esto dificulta la circulación de aire, favorece el aumento localizado de la temperatura por calor metabólico de los propios productos y limita el acceso visual para las inspecciones de control de calidad.
- Gran densidad de nutrientes de alta atracción para las plagas: los frutos secos y las harinas son sustratos óptimos, de alta calidad nutricional. Plagas como las polillas de los frutos secos y los escarabajos de la harina experimentan tasas de reproducción aceleradas en estos ingredientes.
Especies clave y cómo reconocer su presencia

- Psócidos
Aunque no destruyen el grano duro como un gorgojo, los psócidos son un indicador directo de deficiencias ambientales en la instalación. Se alimentan de hongos microscópicos que crecen en palés de madera húmedos, paredes con condensación o embalajes de cartón almacenados con alta humedad relativa (>60%). Su presencia contamina comercialmente el producto terminado.
- Polillas de los productos almacenados (Plodia interpunctella, Ephestia kuehniella)
Son la principal amenaza para la industria del turrón y la repostería navideña. Las larvas no solo consumen el producto, sino que tejen densas redes de seda que aglutinan las harinas o los frutos secos, generando pérdidas económicas directas y rechazos de lotes completos.
- Escarabajos y Gorgojos (Tribolium castaneum, Sitophilus granarius, Oryzaephilus surinamensis)
Destruyen la estructura del ingrediente, alteran el pH y el sabor por secreciones metabólicas y generan calor biológico que precipita la formación de humedad secundaria.
Estrategias de prevención y Control Integrado de Plagas
Los obradores pueden reforzar los siguientes controles:
- Seguir un estricto protocolo de recepción de la mercancia: inspeccionar el 100% de los lotes de frutos secos y harinas entrantes. Verificar que no existan sacos rotos, rastros de seda, polvillo inusual ni temperaturas elevadas en el interior de los sacos.
- Controlar la humedad y la temperatura en el almacén: Mantener la humedad relativa del almacén por debajo del 55-60% mediante deshumidificadores o ventilación para erradicar las condiciones favorables para los psócidos.
- Distribuir la mercancia dejando pasar el aire: dejar un pasillos entre las hileras de palés y las paredes del almacén, y evitar el apilamiento compacto continuo para permitir la ventilación y la inspección periódica de la mercancia.
- Rotación estricta de la mercancia: asegurar que el primer lote de materia prima en entrar sea el primero en consumirse en la línea de elaboración.
- Monitorización de las plagas con feromonas: como con la mayoría de plagas, la vigilancia es fundamental para prevenir infestaciones. Pueden utilizarse trampas de feromonas específicas para polillas y otros insectos, registrando las capturas semanalmente para detectar focos antes de que el insecto complete su ciclo evolutivo.
En definitiva, para prevenir infestaciones de las plagas de almacén, especialmente durante los meses de máxima acumulación de materia prima, es importante mantener el lugar donde se almacenan los productos susceptibles de infestación bien ventilado, fresco y limpio.








