Cloro y ácido isocianúrico para desinfectar piscinas, pros y contras

Cloro y ácido isocianúrico para desinfectar piscinas, pros y contras

tratamiento del agua

Detrás de las aguas cristalinas de las refrescantes piscinas al aire libre hay una meticulosa tarea de mantenimiento, que nos permite disfrutarlas sin riesgos higiénicos. Uno de los factores más desconocidos en el tratamiento con cloro de las piscinas exteriores es el uso correcto del ácido isocianúrico, muy útil para evitar que la radiación del sol disminuya la efectividad del cloro, pero cuya acumulación en el agua puede ser nociva para la salud de los bañistas.

 

El ácido hipocloroso (cloro) es el desinfectante más común utilizado en las piscinas, debido a su gran eficacia como bactericida. Sin embargo, en el caso de las piscinas al aire libre, el cloro tiende a descomponerse debido a los rayos ultravioletas del sol y pierde su efectividad como desinfectante. Este hecho obliga a una continua adición del biocida, con el fin de mantener los niveles de desinfección adecuados. Se calcula que el agua de la piscina expuesta al sol pierde aproximadamente el 35% de cloro por hora.

Pero la acción de la radiación solar sobre el cloro puede reducirse mediante el ácido isocianúrico, un aditivo químico que se incorpora para estabilizar el ácido hipocloroso en el agua. De este modo, se consigue reducir el consumo de desinfectante  y un efecto más duradero del mismo. 

Cloro y ácido isocianúrico, desinfección de piscinas

En busca del equilibrio entre cloro y ácido isocianúrico 

No obstante, en la relación entre el cloro y el ácido isocianúrico debe mantenerse un equilibrio correcto, ya que, a diferencia del cloro, el ácido isocianúrico no se degrada con el sol y sus niveles en el agua aumentan con el tiempo. La presencia de ácido isocianúrico en el agua de la piscina aumenta a medida que el agua va recirculando por el sistema, a pesar de que exista una renovación de parte del agua. A fin de acortar esta carga progresiva de subproductos de la desinfección la mayoría de reglamentaciones sobre piscinas prevén, al menos, un vaciado anual. 

Asimismo, la mayoría de las reglamentaciones autonómicas sobre piscinas recomiendan que los niveles de ácido isocianúrico no superen las 75ppm (partes por millón). Esto es debido a que si los niveles de esta sustancia son demasiado elevados, se bloquea la efectividad del cloro libre y disminuye o se retarda el poder de desinfección del cloro. Cuando el ácido isocianúrico se mezcla con el agua de la piscina, la mayor parte del cloro se queda ligado a él. En estas condiciones de equilibrio químico, un elevado porcentaje (> 95%) de cloro libre está enlazado e inactivo y no tiene capacidad desinfectante, tan solo es una reserva con potencial de desinfección.  

Asi que , cada vez que dosificamos pastillas a la piscina, la concentración de ácido isocianúrico aumenta y se acumula, mientras que el ácido hipocloroso disminuye y pierde efectividad bactericida sobre los microorganismos.

En cambio, a unos niveles del orden de 30-50ppm, el ácido isocianúrico actua adecuadamente como filtro para la luz solar y previene la descomposición del ácido hipocloroso.

¿Qué pasa con un exceso de ácido isocianúrico?

El ácido isocianúrico se degrada muy lentamente, por lo que si se acumulan cantidades elevadas en la piscina la reducción de este parámetro resulta muy complicada sino se renueva agua o a veces incluso se vacía la piscina.

Su presencia en exceso en la piscina es un problema porque eleva la toxicidad del agua y bloquea la capacidad de desinfección del cloro, por lo tanto, aunque sigamos administrando pastillas del biocida de forma habitual no obtendremos una desinfección correcta.

Asi que,  el nivel de ácido isocianúrico no debería ser ni demasiado bajo ni demasiado alto: por debajo de 30 ppm el cloro se consumirá rápidamente y por encima de 100 ppm deberíamos cerrar la piscina, ya que puede ser perjudicial para la salud. Por inhalación, via dérmica o ingestión, puede provocar irritación, picor o dolor. Cuando se ingiere en grandes cantidades la sustancia puede afectar al riñón, dando lugar a alteraciones del tejido renal.

Si a un exceso de ácido cianúrico añadimos las elevadas concentraciones de cloro necesarias para poder seguir desinfectando el agua, nos encontramos con un agua muy nociva para la salud humana.

 

Fuente: Hanna Instruments

 

 

 

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