Legionelosis y turismo: la importancia de reforzar el mantenimiento de todos los equipos de riesgo

Legionelosis y turismo: la importancia de reforzar el mantenimiento de todos los equipos de riesgo

legionella

La legionelosis sigue un marcado patrón estacional, en el que la mayoría de casos notificados ocurren entre junio y octubre. Con la llegada del verano, la subida de las temperaturas y el incremento de actividad en alojamientos turísticos, es importante reforzar la atención al adecuado mantenimiento de todos los equipos de riesgo para prevenir infecciones.

 

Estos días, instituciones como la Agència de Salut Pública de Catalunya (ASPCAT) o la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) nos recuerdan la importancia de poner atención a la prevención de la legionelosis, especialmente en esta época del año. 

Aunque las medidas preventivas deben mantenerse todo el año, la llegada del calor favorece la posible proliferación de la bacteria Legionella en equipos e instalaciones de riesgo, por lo que su correcto mantenimiento higiénico-sanitario es esencial. Y este año, además, la apertura al turismo de establecimientos turísticos que, debido a la pandemia, han permanecido cerrados durante meses, es un factor añadido de riesgo, que necesita de las medidas de prevención adecuadas para evitar brotes de legionelosis.

Ya sea en las instalaciones de competencia municipal o en los alojamientos turísticos, la prevención de la legionelosis este verano es, más que nunca, una prioridad. Tanto para proteger la salud pública como para mantener un turismo seguro y de calidad.

Los últimos datos epidemiológicos disponibles del ECDC confirman que no podemos bajar la guardia. España siguió estando en 2019 entre los cuatro países de la UE con más casos de legionelosis notificados y fue el tercer pais de destino, detrás de Italia y Francia, con más casos de legionelosis contraidos en el transcurso de viajes. A nivel de toda la UE/EEE el 79% de los alojamientos involucrados en estas infecciones fueron hoteles, el 7% apartamentos, el 6% campings, el 2% barcos y el 6% fueron notificados como otro tipo de alojamiento.

Dónde puede estar el riesgo

Para prevenir la legionelosis es importante conocer qué instalaciones o equipos pueden convertirse en un foco de infección.

La Legionella, que de forma natural se encuentra habitualmente en las aguas superficiales, puede colonizar los sistemas de abastecimiento de los núcleos urbanos y, a través de la red de distribución del agua, incorporarse a los sistemas de agua sanitaria (fría o caliente) u otros sistemas que requieren agua para funcionar, donde puede encontrar unas condiciones favorables para multiplicarse y propagarse.

Por lo tanto, son muy diversas las instalaciones que pueden considerarse de riesgo. La Guía técnica para la Prevención y Control de la Legionelosis en instalaciones del Ministerio de Sanidad establece una lista de instalaciones de riesgo y detalla los requisitos de prevención y control aplicables a cada una de ellas. 

En este documento se incluyen, entre otras,  las instalaciones de Agua Caliente Sanitaria (ACS) y los sistemas de agua fria de consumo humano. También tienen su espacio las torres de refrigeración y condensadores evaporativos cuyo uso más habitual está asociado a los sistemas de refrigeración, tanto en aire acondicionado como en la producción de frío (hostelería, alimentación, etc.)

Los sistemas de agua climatizada destinadas diseñadas para dirigir hacia el cuerpo humano agua mezclada con aire o agua a presión se consideran también instalaciones de riesgo. Es frecuente encontrarlas en balnearios, “spas”, gimnasios, hoteles, cruceros, etc. y necesitan medidas adecuadas de prevención. 

Atención también a los equipos de agua perdida pulverizada mediante boquillas utilizadas para refrescar espacios como terrazas.  Estos sistemas están dotados de bombas de media o alta presión y un sistema de tubos con boquillas que generan microgotas directamente en las zonas en las que se desea conseguir el efecto de refrigeración. Desde un punto de vista de transmisión de Legionella, estos equipos suponen un riesgo importante, ya que la distancia entre las personas y el punto de pulverización es muy escasa y el tamaño de las gotas es muy pequeño.

Las fuentes ornamentales y los sistemas de riesgo por aspersión necesitan también un adecuado tratamiento de limpieza y desinfección, ya que al producir aerosoles pueden considerarse como instalaciones de riesgo.

Aunque las que hemos citado son quizás las más representativas como posibles focos de infección en entornos turísticos, el adecuado mantenimiento de cualquier tipo de instalación que en la cual se pulverice el agua y se puedan producir aerosoles, como los sistemas de limpieza mediante agua a presión o instalaciones de lavado de vehículos, debe tenerse en cuenta a la hora de poner a punto la temporada estival.

Reapertura de establecimientos 

En el caso de establecimientos que han permanecido cerrados durante meses, la ASPCAT recuerda la obligación de hacer una limpieza y desinfección de los sistemas de agua, así como los controles analíticos correspondientes, antes de su puesta en funcionamiento.

Y, una vez que estén en marcha, hay que realizar rigurosamente las actuaciones de prevención y control de la legionelosis: revisión, limpiezas, purgas, control de temperatura, turbidez y pH, desinfección y análisis de Legionela.

Formación del personal

Por último, no podemos olvidar que el mantenimiento higiénico-sanitario de las instalaciones de riesgo debe ser realizado por personal con la formación adecuada. Ni que que las empresas que realizan tratamientos a terceros para la prevención y el control de la legionelosis en las instalaciones de riesgo deben estar inscritas en el Registro oficial de establecimientos y servicios plaguicidas (ROESP) para poder llevar a cabo su actividad.

De acuerdo con la normativa vigente, el personal que realice tratamientos en instalaciones para la prevención de la legionelosis, ya sea que pertenezca a una entidad o servicio externo contratado o bien sea personal propio de la empresa titular de la instalación, debe disponer de un nivel de conocimientos suficientes para realizar una prevención efectiva de los riesgos para la salud de aquellas instalaciones que pueden ser susceptibles de convertirse en focos de propagación de la Legionela

 

 

 

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