Los bacteriófagos ganan interés como indicadores de la calidad del agua

Los bacteriófagos ganan interés como indicadores de la calidad del agua

tratamiento del agua

Los virus bacteriófagos se han ido perfilando en la última década como una alternativa a los indicadores bacterianos para el control de la calidad del agua. Su uso como indicadores fecales o virales está recomendado por la OMS y se está incluyendo en normativas europeas como la nueva Directiva (EU) 2020/2184 sobre el agua de consumo humano, o el Reglamento 2020/741 relativo a los requisitos mínimos para la reutilización del agua.

 

El control microbiológico del agua, fundamental para vigilar su calidad y seguridad, se ha realizado historicamente mediante el análisis de indicadores bacterianos de contaminación fecal, como Escherichia coli. Sin embargo, en los últimos años los virus bacteriófagos, o fagos, están ganando interés como indicadores alternativos.

Los bacteriofagos son virus que solo pueden replicarse de forma muy específica dentro de determinadas bacterias hospedadoras. Entre ellos se encuentran los colifagos, que son aquellos bacteriófagos que infectan bacterias coliformes como E.coli.  

Estudios respaldan el valor de los fagos como herramientas prácticas y económicas para monitorear la seguridad de los suministros de agua, la eficiencia de los procesos de tratamiento y desinfección del agua con respecto a la contaminación fecal y a la presencia de virus humanos y animales.

Los colifagos de origen entérico, que infectan a bacterias intestinales y son excretados con las heces, se consideran excelentes indicadores de la contaminación fecal en el agua, ya sea potable, residual, regenerada o recreativa. ¿Porqué? Están presentes en grandes cantidades en fuentes de contaminación fecal; son más resistentes a los factores estresantes naturales y antropogénicos que los indicadores bacterianos, y son tan resistentes como los virus. Además, se consideran presentes en ambientes acuáticos siempre que existe contaminación fecal y son específicos para la contaminación fecal o de aguas residuales. Sus posibilidades de multiplicarse en ambientes acuáticos son extremadamente bajas. No son patógenos y son detectables mediante métodos sencillos, rápidos y económicos.

Los colifagos son además una solución eficaz a la limitación de las bacterias como indicadores de virus patógenos que pueden transmitirse por el agua, como norovirus, rotavirus o adenovirus. Dado que es complicado y caro analizar todo tipo de virus en el agua, se selecciona un virus como indicador que muestre la presencia de los demás. El indicador se considera bueno cuando su presencia es mayor y más fácil de enumerar que otros virus. Los colifagos son buenos indicadores virales ya que se encuentran en altas concentraciones en las aguas residuales sin tratar y en muchas otras matrices contaminadas con restos fecales, se asemejan a los virus entéricos más que cualquier otro grupo de indicadores, y muestran una persistencia en el medio acuático y una resistencia a tratamientos que se asemejan a los de los virus. 

Aplicación en nuevas normativas de la UE

El uso de bacteriófagos como indicadores de la calidad virológica del agua ha ido ganando progresivamente interés y se considera como una opción factible, cuyo uso está recomendado por la OMS y que se va introduciendo en la normativa de la UE. 

Dos grupos de bacteriófagos que infectan a E. coli, los colifagos somáticos y los F específicos, se han investigado en el mundo académico durante muchos años como indicadores tanto fecales como virales.

Para su detección y recuento se han desarrollado métodos que han sido estandarizados por organismos de normalización como ISO y US-EPA. En España disponemos de la UNE-EN ISO 10705-1:2002 Detección y recuento de bacteriófagos. Parte 1: Recuento de bacteriófagos ARN F específicos. (ISO 10705-1:1995) y la UNE-EN ISO 10705-2:2002  Detección y recuento de bacteriófagos. Parte 2: Recuento de colífagos somáticos.

Un ejemplo de su aplicación en nuevas normativas de la UE es la Directiva(EU) 2020/2184 sobre el agua de consumo humano, que incluye el monitoreo de colifagos somáticos en los programas de control operativo, específicos del suministro y destinados a obtener una visión rápida de la eficacia de todas las medidas de control y de posibles problemas relacionados con la calidad del agua, lo que permite la aplicación rápida de medidas correctivas.

En el caso de los colifagos somáticos, en la Directiva se establece su control en el agua sin tratar, con el fin de comprobar la eficacia de los procesos de tratamiento frente a los riesgos microbiológicos. Si se detecta este parámetro en agua sin tratar en una concentración superior a 50 UFC/100 ml, debe analizarse una vez pasadas las etapas del ciclo de tratamiento, con el fin de determinar el grado de eliminación logrado por las barreras existentes y evaluar si el riesgo de que los virus patógenos sobrevivan al tratamiento está suficientemente controlado.

También el  Reglamento 2020/741, relativo a los requisitos mínimos para la reutilización del agua, incluye los colífagos (Colífagos totales/colífagos F-específicos/colífagos somáticos/colífagos) como microorganismos indicadores  para los virus patógenos en los controles de validación de las aguas regeneradas para el riego agrícola.

Según la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS) el papel que las nuevas normativas están otorgando a los bacteriófagos como indicadores para el control de la calidad del agua introducirá cambios en el sector del análisis de aguas. Se espera un incremento significativo de la demanda de análisis de este parámetro, por lo que los laboratorios de ensayo necesitaran adquirir competencias técnicas para la determinación y cuantificación de bacteriófagos. Por otra parte, se prevé un incremento en el desarrollo y comercialización de métodos rápidos para la detección de bacteriófagos, que simplifiquen los procedimientos y agilicen la obtención de resultados. 

 

Fuentes:

https://coliphages.com

https://theconversation.com/es

 

 

 

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