Uso sostenible de desinfectantes de uso profesional: algunos indicadores prácticos

Uso sostenible de desinfectantes de uso profesional: algunos indicadores prácticos

biocidas

¿Qué significa hacer un uso sostenible de los desinfectantes de uso profesional? Si reflexionamos sobre este tema, podemos concluir que desinfectar de forma más sostenible implica utilizar los productos desinfectantes con un mejor criterio técnico. Vamos a ver algunos indicadores sencillos para la práctica diaria.

 

Uso sostenible de desinfectantes de uso profesional

El uso de desinfectantes forma parte del día a día de numerosos sectores profesionales: limpieza y mantenimiento, industria alimentaria, restauración colectiva o sanidad ambiental, entre otros. Sin embargo, su utilización no siempre se realiza desde un enfoque verdaderamente sostenible.

En la práctica diaria podemos plantearnos algunas preguntas clave, que pueden servirnos como indicadores para saber si mantenemos un uso sostenible de los desinfectantes en nuestra actividad profesional. Por ejemplo, ¿Usamos la dosis mínima eficaz? ¿Desinfectamos cuando realmente es necesario? ¿El personal que usa desinfectantes está formado y protegido? ¿Hemos reducido incidencias en la gestión de residuos o en el deterioro de superficies? o ¿Optimizamos costes sin perder eficacia higiénica?.

Tener en cuenta la eficacia, la proporcionalidad al riesgo, la seguridad y el cumplimiento normativo de los productos desinfectantes que utilizamos permite mejorar la eficacia de los tratamientos, proteger a las personas y reducir impactos innecesarios en el medio ambiente, todo ello sin comprometer la seguridad higiénica. 

Vamos a ver estas cuestiones con un poco más de detenimiento.

desinfectantes de uso profesional

1. ¿Seleccionamos correctamente los desinfectantes?

La sostenibilidad comienza antes de aplicar el producto: elegir adecuadamente los desinfectantes evita tratamientos incorrectos y problemas posteriores. Al seleccionar el desinfectante, tenemos en cuenta aspectos como:

  • Ajustar el espectro de actividad del producto al riesgo real (bactericida, virucida, fungicida, esporicida).
     
  • Valorar las condiciones de uso: presencia de materia orgánica, temperatura, dureza del agua, tipo de superficie.
     
  • Elegir productos autorizados (con registro biocida) y adecuados al ámbito de uso (alimentario, sanitario, ambiental, etc.).
     
  • Priorizar formulaciones con mejor perfil ambiental cuando el riesgo lo permite.

En definitiva, errores habituales como por ejemplo usar “el producto de siempre” para todo o utilizar de forma rutinaria desinfectantes de alta agresividad química cuando no es necesario NO son buenas prácticas. No aportan mayor seguridad y aumentan el impacto ambiental y los riesgos laborales.

2. ¿Usamos la dosis mínima eficaz de desinfectante?

Este indicador obliga a revisar tres cosas clave: qué producto uso, a qué concentración y para qué riesgo.

En la práctica, usar la dosis mínima eficaz significa:

  • Que el desinfectante está autorizado para el microorganismo objetivo (no todo vale para todo).
     
  • Que se usa a la concentración indicada en la etiqueta, no por encima “por si acaso”.
     
  • Que el producto elegido es adecuado para el riesgo real.

Un ejemplo típico de mal uso podría ser usar un virucida-esporicida a alta concentración para limpiar superficies de bajo riesgo en una zona administrativa, lo que no aporta más seguridad y sí más residuos químicos, más corrosión en las superficies y más exposición de las personas.

desinfectantes de uso profesional

3. ¿Desinfectamos sólo cuando es necesario?

No todas las superficies ni todos los momentos requieren desinfección.

En el día a día esto implica diferenciar claramente limpieza de desinfección. No puede hablarse de una desinfección eficaz sin una limpieza previa adecuada, ya que este proceso reduce significativamente la carga microbiana, elimina materia orgánica que inactiva los desinfectantes, permite trabajar con concentraciones de desinfectante más ajustadas y reduce la necesidad de repetir tratamientos. Desde un punto de vista práctico, una buena limpieza es una de las medidas más eficaces para reducir el consumo de desinfectantes sin perder eficacia.

La desinfección es necesaria en áreas como:

  • Zonas de manipulación de alimentos.
  • Superficies de contacto frecuente.
  • Situaciones de riesgo microbiológico real.

Sin embargo, la desinfección rutinaria sin criterio provoca:

  • Un aumento del consumo de biocidas.
  • Más residuos químicos.
  • Mayor deterioro de superficies.

Si una superficie está limpia y no está implicada en un riesgo microbiológico relevante, no siempre necesita desinfectante.

4. ¿Estamos preparando bien las diluciones?

Este es uno de los puntos que más afectan al uso sostenible de los desinfectantes. 

Hagamos un inciso para aclarar qué es la dilución y cómo se relaciona con la concentración y la disolución final de desinfectante. 

  • La concentración es la cantidad de sustancia activa que hay en una disolución final lista para usar. La concentración define la eficacia microbiológica y la seguridad de uso del desinfectante. La etiqueta del desinfectante siempre indica la concentración de uso para cada tipo de microorganismo (expresada en %, ppm o g/L) Es clave respetar esa concentración, ya que es la que ha sido ensayada y aprobada.

     

  • La dilución es el proceso de preparar la disolución final correcta de producto. Generalmente consiste en añadir una cantidad exacta de concentrado de desinfectante a un volumen exacto de agua para obtener la concentración correcta de uso. Por ejemplo, si la etiqueta indica que el producto debe aplicarse en una disolución al 1%, la dilución sería de 100 ml de concentrado en 10 L de agua.

     

  • La disolución es el producto ya preparado para usar: es decir la mezcla del concentrado comercial de desinfectante con la proporción adecuada de agua. La disolución tiene una concentración final, que es la que debe coincidir con la que indica la etiqueta.

 

desinfectantes de uso profesional

 

Medir bien la cantidad de producto que se diluye es una de las formas más sencillas, baratas y eficaces de reducir impactos negativos sin comprometer la higiene. Una empresa que controla bien la dilución y la dosificación del producto suele reducir significativamente el consumo de desinfectante, sin perder eficacia.

En la práctica profesional, una buena dilución significa:

  • Que se conoce la concentración de uso del producto (por ejemplo, 0,5 %, 1 %, 200 ppm, etc.).
  • Que se calcula y mide con precisión el volumen de producto necesario.
  • Que se usa un sistema de medida fiable (dosificador, vaso graduado, bomba, sistema automático).

Un sistema sostenible es aquel que permite que todas las personas del equipo preparen siempre la misma disolución, independientemente de quién lo haga.

Para ello, es recomendable utilizar sistemas de dosificación automática o equipos de medición manual calibrados y mantener protocolos de dilución de los desinfectantes que estén documentados y estandarizados para todo el personal.

En definitiva, si la dilución del producto es incorrecta, la disolución tendrá una concentración incorrecta, y el desinfectante no actuará como debe.

5. ¿Estamos respetando el tiempo de contacto?

Respetar el tiempo de contacto es tan importante como elegir el producto correcto o dosificarlo bien y, en la práctica, es una de las principales causas de fallo en la desinfección profesional.

Los desinfectantes no actúan de forma instantánea. La inactivación microbiológica es un proceso dependiente de factores como la concentración del desinfectante, la temperatura ambiental, la presencia de materia orgánica o el tiempo de contacto.

Si el producto se seca o se retira antes del tiempo indicado la eficacia real cae drásticamente, pueden quedar gérmenes supervivientes y favorecer la selección de microorganismos más resistentes.

En la práctica diaria:

  • El desinfectante debe permanecer sobre la superficie a desinfectar durante el tiempo indicado en las instrucciones de uso.
  • No debe retirarse ni aclararse antes de ese tiempo, salvo que la etiqueta lo indique.

Además del riesgo microbiológico, no respetar el tiempo de contacto puede ser la causa de repetir tratamientos y aumentar innecesariamente el consumo total de desinfectante.

desinfectantes de uso profesional

 

6. ¿El personal está formado y protegido?

El uso sostenible de los desinfectantes no es solo químico, también es organizativo.

En la práctica:

  • El personal debe saber qué producto usa, para qué y cómo se diluye.
  • Debe conocer los riesgos y los EPIs necesarios.
  • Debe saber interpretar una etiqueta y una ficha de datos de seguridad.

Un equipo formado reduce los incidentes y también el desperdicio de producto.

 

7. ¿Estamos controlando el consumo y evitando desperdicios?

Este indicador conecta sostenibilidad y gestión.

Implica:

  • No preparar más disolución de la que se va a usar.
  • No guardar disoluciones más tiempo del recomendado.
  • Evitar caducidades por mala planificación.
  • Almacenar y rotar correctamente los productos.

Ten en cuenta que un consumo controlado suele revelar rápidamente: sobredosificaciones, usos innecesarios y fallos en los protocolos.

 

 

 

 

 

 

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