
¿Alguna vez has tirado un yogur o un paquete de arroz solo porque la fecha del envase había pasado, sin estar seguro de si realmente estaba malo? No eres el único. En la Unión Europea, se estima que hasta el 10% de los 88 millones de toneladas de residuos alimentarios que se generan anualmente está relacionado con el marcado de fechas en los productos.
Desperdicio alimentario y fechas de consumo
Para abordar este problema, la Comisión Europea realizó un estudio exhaustivo entre 2024 y 2025 con más de 25.000 ciudadanos de los 27 Estados miembros.
Los resultados revelan que, más allá de la necesidad de mejorar el marcado de las fechas de caducidad y de consumo preferente en los productos, la clave para reducir el desperdicio no solo está en las etiquetas sino en entender quiénes somos como consumidores.
El perfil del consumidor en España
El estudio identifica tres perfiles principales basados en nuestras motivaciones y comportamientos diarios. En el caso de España los datos muestran que:
- Consumidores no preocupados por el desperdicio (38% en España): son personas que desperdician alimentos con frecuencia, movidas por la comodidad o el interés personal.
- Consumidores pragmáticos con el desperdicio (42% en España): es el grupo mayoritario en nuestro país, desperdician alimentos ocasionalmente y se guían por razones prácticas.
- Consumidores conscientes del desperdicio (20% en España): son personas motivadas por valores éticos y medioambientales que intentan reducir su impacto al máximo.
En el caso concreto de España, la radiografía es clara: predominan los perfiles con margen de mejora en sus hábitos.

¿Interpretamos correctamente el marcado de la fecha?
Ante la cuestión de si los consumidores interpretan correctamente las fechas de caducidad y de consumo preferente, y si las respetan, los resultados en España fueron:
- Consumidores no preocupados: el 42% comprueba siempre las fechas, pero solo el 25% las aplica correctamente.
- Consumidores pragmáticos: aunque el 50% comprueba siempre la fecha, curiosamente es el grupo que peor las interpreta: ¡solo un 5% diferencia y respeta correctamente ambos marcados!.
- Consumidores conscientes: Aunque son los que más revisan el etiquetado (76%), solo una cuarta parte (25%) gestiona adecuadamente la distinción entre fechas.
A pesar de las diferencias, hay algo que nos une a todos: un bajo nivel de comprensión sobre qué significan realmente las fechas.
Entender la diferencia es importante, tanto para tu salud como para tu bolsillo.
Fecha de caducidad:
- es fundamental para la SEGURIDAD ALIMENTARIA.
- se utiliza en alimentos muy perecederos como carne fresca, pescado o las ensaladas listas para consumir.
- los alimentos NO se deben consumir después de esta fecha, incluso si parecen estar en buen estado.
Fecha de consumo preferente:
- se centra en la CALIDAD DEL ALIMENTO
- suele encontrarse en alimentos de larga duración como pasta, arroz, conservas, alimentos congelados y aperitivos.
- después de esta fecha, el alimento sigue siendo seguro para el consumo si se almacena correctamente, pero puede perder parte de su sabor, textura o frescura.
Independientemente de nuestro perfil, mejorar nuestra comprensión del marcado de fechas es interesante. Al hacerlo, no solo disfrutamos de comida segura, sino que ahorramos dinero y protegemos el planeta.
Referencia:
Comisión Europea, Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria, "Consumer segmentation study on food waste prevention and date marking" Oficina de Publicaciones de la Unión Europea, 2025








