Cryptosporidium spp. en piscinas, ¿cómo actuar ante un caso positivo?

Cryptosporidium spp. en piscinas, ¿cómo actuar ante un caso positivo?

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Un mantenimiento adecuado de las piscinas y unos buenos hábitos de higiene personal de los bañistas permiten prevenir infecciones gastrointestinales causadas por el parásito Cryptosporidium. No obstante si a pesar, o a falta, de ello se asocian casos de criptosporidiosis con una piscina, ¿cómo actuar en esa situación?.

 

 

¿Qué es Cryptosporidium?

Cryptosporidium es uno de los parásitos transmitidos por el agua más comunes en la UE. Este organismo microscópico infecta el tracto digestivo y causa la criptosporidiosis: diarrea acuosa, cólicos abdominales, náuseas y fiebre.

A diferencia de bacterias como E. coli o virus entéricos, la fase infectiva de Cryptosporidium es un ooquiste con una pared externa muy gruesa, que le otorga una resistencia excepcional a condiciones ambientales adversas.

Una vez liberados al agua en piscinas u otras instalaciones acuáticas recreativas, los ooquistes de Cryptosporidium pueden sobrevivir durante periodos largos de tiempo, ya que son resistentes a la desinfección con cloro en las dosis habituales en piscinas.

¿Cómo llegan los ooquistes a la piscina? Generalmente por la contaminación fecal de bañistas portadores de este patógeno. El origen de esta contaminación suelen ser los niños/as pequeños que, a la vez, son el colectivo más afectado por la enfermedad. 

¿Cómo se transmite la infección? Por via fecal-oral al ingerir agua de la piscina contaminada con ooquistes, que pueden causar infección incluso en dosis muy bajas.

cryptosporidium en piscinas

Control de Cryptosporidium en piscinas

El Real Decreto 742/2013 no exige el control analítico rutinario de Cryptosporidium spp. en los autocontroles diarios. Esto se debe a la elevada complejidad técnica del procedimiento, que requiere filtración de grandes volúmenes de agua y técnicas de inmunofluorescencia o PCR.

Sin embargo, la legislación establece claramente que el agua del vaso debe estar libre de microorganismos patógenos que supongan un riesgo para la salud pública. El titular de la instalación y el operador técnico deben garantizar la seguridad del agua y reaccionar de forma inmediata ante cualquier sospecha o confirmación de riesgo microbiológico.

¿Cómo proceder en el caso de que se asocie un caso o brote de criptosporidiosis con el uso de una piscina?

Vamos a recordar las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para gestionar esta situación:

1. Cierre inmediato del vaso

  • Cerrar el/los vasos  afectados y desalojar a todos los bañistas de forma inmediata.
     
  • Si la instalación cuenta con varios vasos interconectados por el mismo sistema de recirculación y filtración, se debe proceder al cierre de todos los vasos vinculados.
     
  • Señalizar la zona e impedir el acceso al área de baño.

2. Tratamiento de desinfección

Con el objetivo de inactivar Cryptosporidium, se debe realizar un tratamiento de hipercloración con una dosis CT (concentración del desinfectante x tiempo de contacto) de 15 300 mg x min/L.

Se deben tratar aquellos vasos afectados y todas aquellas instalaciones que estén conectadas.

¿Cómo llevar a cabo la hipercloración?

  1.  Utilizando hipoclorito sódico, aumentar la concentración de cloro libre hasta obtener 20 mg/L, manteniendo el pH entre 7,2–7,5 durante 13 horas.
     
  2. Mientras se realiza la desinfección, el sistema de depuración debe estar funcionando.
     
  3. Lavar el filtro minuciosamente después de alcanzar el valor CT de inactivación. El agua de lavado se debe llevar a desagüe.
     
  4. Cuando sea necesario se deberá cambiar el medio filtrante.
     
  5. Neutralizar el cloro residual libre y ajustar los valores de cloro y pH antes de la puesta en marcha. 

3. Limpieza y desinfección de las instalaciones

Se deben limpiar y desinfectar los aseos y vestuarios y el mobiliario, duchas, etc., cercanos a los vasos. 

4. Revisar las medidas preventivas

Para evitar futuros casos o brotes, Sanidad recomienda revisar si la instalación tiene las medidas preventivas adecuadas:

  • ¿La piscina dispone de las normas de higiene para los bañistas visibles en los vestuarios y zonas de baño?.
     
  • ¿Existen protocolos establecidos en caso de accidente fecal, de detección de Cryptosporidium o casos o brotes de criptosporidiosis. 
     
  • ¿ La piscina dispone de un tratamiento del agua que asegure el cumplimento de la normativa vigente, incluyendo un buen mantenimiento de los sistemas de filtración.?

5. Registro de las actuaciones

Muy importante: Todas las actuaciones realizadas deben quedar reflejadas en el programa de autocontrol de la piscina.

 

 

Referencias:

 

 

 

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