Cryptosporidium, un parásito a controlar en las aguas y alimentos de la UE

Cryptosporidium, un parásito a controlar en las aguas y alimentos de la UE

cryptosporidium

Cryptosporidium spp. es uno de los parásitos transmitidos por el agua más relevante en la UE. Sin embargo, no existe entre los Estados Miembros una forma armonizada de vigilar y notificar este agente patógeno responsable de grandes brotes de diarrea, que se considera infradiagnosticado e infranotificado. El ECDC ha publicado su informe epidemiológico anual de la criptosporidiosis en la UE durante 2018, una información que se completa con el mapa interactivo de vigilancia de enfermedades infecciosas disponible en la web de esta entidad.

 

Por su gran resistencia a la desinfección química, las plantas de tratamiento del agua no siempre consiguen eliminar por completo los estados vegetativos (ooquistes) del protozoo parásito Cryptosporidium spp.,  presente en las aguas superficiales. La criptosporidiosis es una zoonosis de transmisión fecal-oral, que se produce tras la ingestión de ooquistes de Cryptosporidium excretados en las heces de animales o humanos. En la UE se transmite principalmente a través del contacto con aguas recreacionales contaminadas, por ejemplo en piscinas, parques acuáticos o lagos, aunque también los alimentos pueden ser una via de contagio si se contaminan con material fecal a través de las aguas de riego o por malas prácticas de higiene durante su manipulación.

La presencia de Cryptosporidium spp en el agua potable puede ser origen de grandes brotes de diarrea y, a pesar de que la criptosporidiosis tiene una tasa de notificación relativamente baja en la UE, se considera una enfermedad entérica importante, que necesita ser monitoreada y controlada. 

Según el último informe epidemiológico del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), que presenta los datos recogidos en 2018, seria necesario armonizar e incrementar las pruebas para la detección y tipificación de Cryptosporidium spp. en la UE para poder comprender mejor la epidemiologia de la criptosporidiosis y tener una imagen clara de la magnitud del problema que representa para la salud pública.

Criptosporidiosis en la UE

Aunque las infecciones puede ocurrir de forma esporádica, cada vez son más frecuentes las notificaciones de brotes epidémicos, generalmente de transmisión hídrica. El año 2018 registró el número máximo de casos de criptosporidiosis notificados en la UE con un total de 14.299 casos, el 97% de ellos confirmados. Alemania, Paises Bajos, España y Reino Unido representaron el 76% de todos los casos confirmados. Pero las bajas tasas de notificación en gran parte de los Estados Miembros, especialmente en el este de Europa, responde más a una falta de datos que a una ausencia de casos.

Cryptosporidium

Los brotes de criptosporidiosis notificados en 2018 se dieron entre personas que realizaron actividades recreativas en el agua (en lagos y piscinas), en hospitales, guarderias, hogares y en municipios con suministros públicos de agua contaminados. Los sistemas de distribución de agua son particularmente vulnerables a la contaminación con Cryptosporidium spp., que puede sobrevivir a la mayoría de los procedimientos de desinfección, como la cloración.

La enfermedad sigue un patrón estacional, en el que la mayoria de casos se dan entre agosto y octubre, y afecta principalmente a los más pequeños. Los niños entre 0-4 años registran la tasa de notificación más elevada, que en el 2018 ascendió a 15,8 casos por 100.000 niños.

Cryptosporidium

Criptosporidiosis en España

La criptosporidiosis está incluida en la lista de enfermedades de declaración obligatoria en España desde marzo de 2015. El registro de casos se lleva a cabo en el Centro Nacional de Epidemiología (CNE, Instituto de Salud Carlos III – ISCIII-), dentro de la Vigilancia Epidemiológica Nacional de las enfermedades transmisibles, con los datos aportados por los servicios de vigilancia de las Comunidades Autónomas, incluyendo tanto los casos esporádicos como los brotes. 

En el 2018 también en España se registró el máximo de casos notificados anualmente hasta el momento, con un total de 1.511. Según los datos presentados en el Atlas de Vigilancia de Enfermedades Infecciosas del ECDC, la criptosporidiosis mantiene en la UE una tendencia creciente de casos notificados desde el 2007 hasta el 2018, que disminuye en el 2019 y cae claramente en el 2020, quizás por el impacto de la pandemia de Covid-19. 

 

Cryptosporidium

Intensificar la detección de Cryptosporidium spp.

El informe del ECDC concluye que es necesario mejorar la monitorización y el diagnóstico de la criptosporidiosis en la UE. A pesar de que en los últimos años se han desarrollado nuevas técnicas y procedimientos para la detección y el genotipado del parásito, es prioritario intensificar el uso de estas técnicas en gran parte de los Estados Miembros para mejorar el diagnóstico de la criptosporidiosis e identificar los focos de contaminación que provocan los brotes. Por el momento, solo algunos países de la UE / EEE aplican el genotipado de Cryptosporidium de forma rutinaria en la vigilancia y las investigaciones de brotes.

También en el caso de brotes asociados al consumo de alimentos y bebidas contaminados existe, según el ECDC,  una falta de datos epidemiológicos. Por el momento, no se han desarrollado métodos estandarizados fiables para evaluar la exposición humana a protozoos infecciosos en los alimentos y para la verificación rutinaria de las medidas de control. Actualmente no se requieren legalmente pruebas de Cryptosporidium o medidas de control rutinarias en los alimentos. Algunos de ellos, como ciertas frutas y verduras, se consumen crudos sin un paso de cocción o congelación para matar los ooquistes, por lo que los controles y medidas que reducen la presencia de parásitos a un nivel aceptable durante la producción primaria son especialmente importantes. Según la EFSA, Cryptosporidium spp., junto a Toxoplasma gondii Echinococcus spp. son tres parásitos importantes que pueden ser transmitidos por los alimentos y que actualmente no se controlan de forma rutinaria en la UE.

Medidas de prevención

Por último, el ECDC hace hincapié en la importancia de dar a conocer este problema de salud pública e informar al público sobre cómo minimizar el riesgo de contraer criptosporidiosis. Entre otras medidas, se recomienda la práctica de una buena higiene de manos y una manipulación adecuada de frutas y verduras crudas o mínimamente procesadas, como lavar, pelar y cocinar los alimentos. Información sobre las medidas preventivas deberia llegar en particular a las familias con niños pequeños,  que pueden visitar piscinas públicas, zoológicos o granjas, así como a los trabajadores agrícolas y veterinarios, que pueden estar especialmente expuestos al parásito por tener un contacto estrecho con animales.

 


 

 

 

 

Cryptosporidiosis Annual Epidemiological Report for 2018, ECDC

 

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