Los envases alimentarios funcionales pueden desprender sustancias no autorizadas

Los envases alimentarios funcionales pueden desprender sustancias no autorizadas

seguridad alimentaria

Los envases alimentarios funcionales, que liberan sustancias con diferentes características como antioxidantes o antimicrobianos, consiguen alargar la vida útil de los alimentos. Sin embargo, el control de la migración química de los nuevos materiales de contacto con los alimentos es todo un reto para conseguir cumplir con los requisitos de seguridad alimentaria. Un estudio demuestra que estos envases pueden transferir sustancias añadidas no intencionalmente.

 

La legislación europea regula de forma estricta los materiales destinados a entrar en contacto con los alimentos (FCMs o Food Contact Materials), evaluando su posible toxicidad y estableciendo limites de migración específica para algunos compuestos.

Tan solo los aditivos aprobados por la UE pueden agregarse intencionadamente en la fabricación de plásticos destinados a entrar en contacto con los alimentos. Sin embargo, un estudio realizado en la Universidad de Almería cuestiona la seguridad de estas sustancias, ya que pueden derivar en otras, de las que no se conocen las consecuencias sobre la salud humana a largo plazo.

Los FCMs pueden incluir aditivos funcionales y productos químicos orgánicos con diferentes características, como antioxidantes, antimicrobianos, antiestáticos, antivahos, clarificadores o estabilizadores. Sin embargo, por procesos de degradación de los FCMs, por interacciones entre los distintos componentes o por las impurezas de la materia prima, pueden introducirse o formarse sustancias químicas añadidas no intencionalmente. 

Liberación de sustancias no autorizadas

Como muestra el estudio realizado en Almería, el control de la migración de sustancias de los envases funcionales tiene interrogantes de seguridad abiertos, ya que en él se pone de manifiesto que existen plásticos que liberan sustancias no autorizadas que pueden transmitirse a los alimentos.

Este trabajo plantea un enfoque multi-analítico para la evaluación de sustancias desconocidas que migran de los FCMs. Las pruebas se realizaron utilizando un polímero consistente en una película monocapa con ácido poliláctico, polilimoneno y nanopartículas de óxido de zinc, uitlizadas como agentes antimicrobianos . Se combinó la espectometría de masas con plasma acoplado inductivamente para determinar de forma cuantitativa los elementos inorgánicos liberados desde los materiales de envasado estudiados  y técnicas de cromatografía líquida y de gases acopladas a sistemas híbridos de espectrometría de masas Q-Orbitrap para la identificación, caracterización y determinación de los compuestos orgánicos. 

Estos sistemas permiten obtener espectros moleculares completos en microsegundos, obteniendo todos los componentes de una manera más rápida y eficiente que con otros métodos. A través de la combinación de estas técnicas, se ha logrado detectar partículas nanométricas, imperceptibles hasta el momento con otros métodos, de las que se desconocen sus efectos sobre la salud humana.

Replantear los estudios de migración de sustancias

El estudio de migración se llevó a cabo de acuerdo con los protocolos estándar establecidos por la normativa de la UE para las FCMs y en él se identificaron y cuantificaron siete sustancias no añadidas intencionalmente: 3 por cromatografia de gases (diacrilato de tripropilenglicol, 10-heneicoseno y acetato de α-tocoferol) y 4 por cromatografia de líquidos (N, N-dietildildecanamida, N - [(9Z) -9- Octadecen-1-il] acetamida, 1-palmitilglicerol y estearato de glicerol).

De esta manera, la investigación demuestra cómo los plásticos a los que se añade algún aditivo para prolongar la vida útil del alimento transfieren también otras sustancias, que hay que tener en cuenta para evitar consecuencias imprevistas sobre la salud humana tras su consumo.

La autora principal del estudio,  la investigadora de la Universidad de Almería, Mª Jesús Martínez Bueno, afirma que por razones de seguridad alimentaria, el estudio de la migración no debe limitarse a los productos químicos esperados únicamente. El traspaso de otros compuestos también puede ocurrir de manera no intencionada y dependerá del tipo de polímero utilizado, el proceso de fabricación y la complejidad de los alimentos.

Las investigaciones se han desarrollado dentro del proyecto ‘ERANET-SUSFOOD. CEREAL Project’ del Séptimo Programa de investigación y desarrollo tecnológico de la Unión Europea junto con el Instituto Nacional de Investigación Agrícola y Alimentaria y Tecnología (INIA) de Madrid, y el Instituto de Polímeros, Compuestos y Biomateriales (IPCB) de Italia. 

 

Fuente: http://www.dicyt.com/

 

 

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