
El Ministerio de Sanidad ha publicado el primer informe nacional de evaluación de riesgos y control sanitario del agua en edificios prioritarios. La implantación del Plan Sanitario del Agua (PSA) en edificios prioritarios representa un cambio de paradigma hacia un enfoque preventivo que refuerza la seguridad del agua de consumo.
Control del agua en edificios prioritarios
El Ministerio de Sanidad ha publicado el primer informe nacional de evaluación de riesgos en edificios prioritarios, que recoge los datos obtenidos a través de EDIBASE y la herramienta EDI-PSA sobre la calidad y seguridad del agua en estos entornos.
Los edificios prioritarios se caracterizan por ser grandes edificios o locales, con un elevado número de usuarios y/o usuarios vulnerables, que pueden verse expuestos a riesgos relacionados con el agua, en particular grandes locales de uso público. Los titulares de edificios prioritarios deben llevar a cabo la evaluación y gestión del riesgo sanitario del agua de acuerdo a lo establecido en el Real Decreto 3/2023, de 10 de enero, por el que se establecen los criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo, su control y suministro.
Para ello, el instrumento de referencia es el Plan Sanitario del Agua (PSA), una metodología preventiva de barreras múltiples, basada en las directrices de la Organización Mundial de la Salud (Manual para el desarrollo de planes de seguridad del agua, 2009; Water safety in buildings, 2011), y desarrollada en el Real Decreto 3/2023. La implantación del PSA es obligatorio en edificios prioritarios.
Algunos de los hallazgos de este primer informe sobre la evaluación del riesgo, según los datos notificados:
- Diversidad de edificios prioritarios:Se han registrado 890 edificios prioritarios, con predominio de hoteles y establecimientos turísticos (43,6%), seguidos por hospitales y clínicas (18,2 %) y centros de enseñanza (16,4%). No obstante, existen Comunidades Autónomas sin registrar aún sus edificios prioritarios, así como otros territorios que presentan poca participación.
- Origen del agua y complejidad de los sistemas: Según los datos, el 91,6% de los edificios se abastecen exclusivamente de la red municipal, mientras que un 6,2% dispone de sistemas propios y un 2,3% combina ambas modalidades. Esta diversidad exige controles específicos para prevenir riesgos asociados a estancamiento, acumulación y deficiencias en el tratamiento. La red pública es la opción predominante en hoteles y edificios turísticos (393), hospitales y clínicas (179 registros), centros de enseñanza (146), instalaciones deportivas cubiertas (123) y residencias geriátricas (68).
- Evaluación del riesgo y PSA: La aplicación del método semicuantitativo permite priorizar riesgos mediante la combinación de gravedad y probabilidad, identificando puntos críticos en el origen del agua, los sistemas de agua fría y ACS, así como, en los puntos de uso y dispositivos adicionales.
- Calidad del agua y control analítico: El control de rutina y el control en grifo, así como, el muestreo periódico es esencial para garantizar la salubridad, especialmente en entornos donde los usuarios más habituales son la población más sensible.
- Medidas preventivas y correctoras: El informe evidencia la necesidad de reforzar la notificación de limpieza y desinfección periódica, la sustitución de materiales no conformes (especialmente plomo) y la implementación de sistemas de protección en depósitos y acometidas. La formación del personal y la trazabilidad documental son factores críticos para la eficacia del PSA.
- Uso de herramientas digitales: EDIBASE y EDI-PSA se consolidan como instrumentos clave para la gestión del riesgo, aunque se requiere incrementar su utilización y mejorar la calidad de los datos notificados, así como agilizar el desarrollo de nuevas funcionalidades.
Los autores del informe concluyen que la implantación del PSA en edificios prioritarios representa un cambio de paradigma hacia un enfoque preventivo que refuerza la seguridad del agua de consumo.
No obstante, persisten desafíos relacionados con la antigüedad de las infraestructuras, la heterogeneidad de los sistemas y la necesidad de mejorar la trazabilidad y la notificación. Por otra parte, la continuidad en la actualización del PSA, la verificación anual y la cooperación entre administraciones y titulares serán determinantes para reducir riesgos y garantizar la protección de la salud pública.
Referencia:
INFORME NACIONAL DE EVALUACIÓN DE RIESGOS EN EDIFICIOS PRIORITARIOS. PRIMER INFORME, 2025, Ministerio de Sanidad









