La ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario un paso más cerca de ser una realidad

La ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario un paso más cerca de ser una realidad

desperdicio alimentario

La ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario establecerá una serie de obligaciones para todos los agentes de la cadena alimentaria, dirigidas a favorecer el aprovechamiento y la donación de los alimentos. El pasado martes el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley, que pasa al Congreso para su tramitación parlamentaria y se preve que entre en vigor en enero de 2023.


 

Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario

La futura Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario establecerá una serie de obligaciones generales y específicas, con el objetivo de reducir la gran cantidad de alimentos que se tiran a la basura cada año en España. 

Dentro del ámbito de aplicación de estas obligaciones se incluyen las actividades realizadas por las empresas de producción, transformación y distribución de alimentos, así como la hostelería, restauración, asociaciones de distribución para la donación de alimentos y la propia Administración pública.

 

Obligaciones generales

Todos los agentes de la cadena alimentaria tienen la obligación de aplicar a las pérdidas y el desperdicio alimentario la siguiente jerarquía de prioridades

a) la donación de alimentos y otros tipos de redistribución para consumo humano
b) la transformación de los productos que no se han vendido en otros productos alternativos
c) la alimentación animal y la fabricación de piensos 
d) uso como subproductos en otra industria
e) en última instancia, ya como residuos, al reciclado para la obtención de compost y, cuando no sea posible, para la valorización energética mediante la obtención de biogás o de combustibles

Y deberán disponer de un plan de prevención de las pérdidas y desperdicio alimentario que contemple la forma en que aplicarán esta jerarquía de prioridades.

Asimismo, deberan llegar a acuerdos o convenios para donar sus excedentes de alimentos a empresas, entidades de iniciativa social o bancos de alimentos. De este punto quedan excluidas las actividades de distribución alimentaria desarrolladas en establecimientos con una superficie inferior o igual a 1.300 m2 .

El objetivo es que las empresas hagan una evaluación de sus procesos productivos, identifiquen dónde se producen pérdidas de alimentos, las cuantifiquen, establezcan medidas para minimizarlas y destinen los alimentos a otros usos, siguiendo la jerarquía de prioridades.

Además, todos los agentes de la cadena alimentaria tienen la obligación de colaborar con las Administraciones para la cuantificación de los residuos alimentarios

 

Obligaciones para las empresas de hostelería y restauración

  • Las empresas de la hostelería y otros proveedores de servicios alimentarios tendrán la obligación de facilitar al consumidor que pueda llevarse, sin coste adicional, los alimentos que no haya consumido, salvo en los formatos de servicio de bufé libre o similares donde la disponibilidad de comida no está limitada,
  • Para ello deberán disponer de envases aptos para el uso alimentario, que sean reutilizables o fácilmente reciclables.
  • Deberán informar de esta posibilidad de forma clara y visible en el propio establecimiento, preferentemente en la carta o el menú

 

Obligaciones para las entidades que gestionan las donaciones de alimentos

  • Garantizar la trazabilidad de los productos donados mediante un sistema de registro de entradas y salidas de los alimentos recibidos y entregados.
  • Mantener unas correctas prácticas de higiene en la conservación y la manipulación de los alimentos bajo su control.

 

Obligaciones específicas para la Administración

  • Llevar a cabo campañas divulgativas y de promoción para fomentar el consumo responsable de alimentos 
  • Elaborar guías de buenas prácticas encaminadas a mejorar la gestión alimentaria
  • Formar y sensibilizar sobre el desperdicio alimentario a las personas consumidoras

 

El desperdicio alimentario perjudica al conjunto de la sociedad, porque encarece el acceso a bienes de primera necesidad, malgasta recursos naturales escasos, aumenta los residuos y el impacto ambiental, y lastra la eficiencia del sector productivo y su competitividad.  La futura Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario se orienta hacia un sistema de producción más eficiente, que potencie el desarrollo hacia una economía circular.


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 Proyecto de Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario

 

 

 

 

 

 

 

 

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